Todo el mundo sabía que el despido del manejador de los Mets de Nueva York, Willie Randolph, era cuestión de días, y llegó en tierras californianas.
Mientras el equipo se encontraba en Anaheim, disputando la serie de interligas contra los Angelinos de Los Angeles, los directivos de los Mets le comunicaron que cogiese el avión de regreso a Nueva York porque estaba despedido.
El triunfo por 9-6 ante los Angelinos no fue impedimento para que el despido de Randolph se llevara a cabo.
Aunque la notificación de su despedido se hizo en tierras californianas, la decisión de quitarlo del cargo, había comenzado a darse desde que la pasada temporada el equipo sufrió un colapso histórico, en la recta final de la competición que le apartó de la fase final.
En el 2006 tampoco pudo llegar a las instancias finales.