El ruidoso festejo de los mexicanos se volvió silencio cuando el delantero Landon Donovan anotó el segundo gol de Estados Unidos y se tornó desánimo cuando el capitán de la selección de fútbol de México, Rafael Márquez, fue expulsado poco antes de acabar el partido.
Decenas de seguidores de la selección azteca reunidos en un céntrico bar en la ciudad de México esperaban con caras tristes que el árbitro pitara el final del encuentro y pusiera fin a las aspiraciones de México de llegar por tercera vez a los cuartos de final en una copa mundial de fútbol.