México y Estados Unidos firmaron ayer un acuerdo para evaluar sus progresos en la lucha antidrogas, a dos semanas de una controversial "certificación" de Washington que afecta las relaciones bilaterales.
El acuerdo, que definió "mediciones de efectividad" en la estrategia binacional de cooperación para el combate al narcotráfico, fue firmado en el marco de un fugaz encuentro entre los presidentes Ernesto Zedillo, de México; y Bill Clinton, de Estados Unidos.
Tras la firma del acuerdo, Clinton anticipó de manera implícita que su gobierno ratificará el 1 de marzo la certificación anual de México como un aliado en la lucha contra las drogas.
"La cooperación con México ha mejorado claramente bajo el liderazgo del presidente Zedillo", afirmó el mandatario estadounidense en breves declaraciones a periodistas que le preguntaron sobre la "certificación".
Clinton agregó que lo conveniente para ambos países era librar "juntos y no separados" la guerra contra las drogas.
En otro importante convenio firmado en el marco de la segunda visita de Clinton a México, Estados Unidos confirmó la apertura de líneas de crédito por 4.000 millones de dólares para vigorizar las importaciones mexicanas de sus productos.
Los dos países, socios junto a Canadá del más vigoroso tratado continental de libre comercio, cerraron en 1998 una balanza comercial bilateral de 197.000 millones de dólares.
El nuevo acuerdo sobre lucha contra el narcotráfico, que se incorporó a la Alianza Binacional Antidrogas que Zedillo y Clinton anunciaron durante un anterior encuentro en 1997, fue firmado por el procurador general mexicano Jorge Madrazo y el director de la oficina de política nacional para el control de drogas de Estados Unidos, el general retirado Barry McCaffrey.
El documento estableció "las bases de referencia y los términos de medición" en torno a 16 objetivos de una estrategia binacional anunciada en 1998 para el combate a la producción, el consumo y el tráfico de drogas ilícitas y los delitos conexos, como el lavado de dinero y el contrabando de precursores químicos.
El acuerdo "dará un soporte equilibrado, recíproco y objetivo sobre la cooperación de ambos gobiernos para combatir a las drogas", dijo el documento suscrito.
Clinton llegó al anochecer del domingo a la sudoriental península de Yucatán para una visita de menos de 24 horas, oficialmente descrita como "de trabajo".
"No creo que vaya a ser una cumbre narcotizada", declaró el domingo por la noche la canciller mexicana, Rosario Green, a propósito de la agenda del encuentro.
La ministra consideró que el tema del narcotráfico no sería "el único o el central" de la reunión presidencial.
No obstante, el secretario de Gobernación (ministro del Interior), Francisco Labastida, admitió que el narcotráfico es un problema de seguridad nacional para México.
El narcotráfico "es la más grave amenaza en términos de corrupción, de afectación a las familias, a los jóvenes y a toda la sociedad", dijo Labastida en Mérida.
La visita de Clinton a la capital del sudoriental estado de Yucatán se anticipó en dos semanas a la nueva definición del polémico proceso anual en que Estados Unidos "certifica" la lucha antidrogas en otros países.
México, por cuyas fronteras ingresa el 75 por ciento de las drogas ilícitas que consume Estados Unidos, principal mercado mundial de estupefacientes, renovó su condena a la "certificación", que repudia como "unilateral" e "inaceptable".
La canciller mexicana había declarado el viernes que la llamada certificación estadounidense "envenena" las relaciones entre México, y su poderoso vecino y principal socio comercial.
El acuerdo sobre el financiamiento de 4.000 millones de dólares en exportaciones estadounidenses a México fue firmado por el secretario mexicano de Hacienda, José Angel Gurría; y el presidente del Eximbank de Estados Unidos, James Harmon.
Otros acuerdos suscritos entre México y Estados Unidos en una hacienda de estilo colonial, distante a casi 100 kilómetros de Mérida, se refirieron a la prevención y control de la tuberculosis, y sobre transporte aéreo.
Ambos países también acordaron coordinar acciones para evitar las muertes y reducir la violencia contra mexicanos que intentan cruzar la vasta frontera de 3.300 kilómetros entre ambos países y que constituye otro de los conflictivos asuntos de la agenda bilateral.
El presidente estadounidense llegó a Mérida junto a su esposa Hillary para pasar la noche de San Valentín, el Día de los Enamorados, en el primer viaje de la pareja tras el juicio político que amenazó destituir al mandatario a raíz de un escándalo sexual.