Casi dos docenas de iraquíes cristianos fueron trasladados de México a Estados Unidos, donde pidieron asilo político, tres días después de que ellos y otra centena más fueron detenidos en un hotel de mala muerte en Tijuana.
El grupo atravesó la frontera estadounidense por el puente de San Isidro, donde funcionarios de inmigración dijeron que sus solicitudes están siendo estudiadas.
Las autoridades mexicanas habían dicho horas antes que planeaban liberar, para que viajaran a Estados Unidos en días próximos, a los 133 iraquíes cristianos, a quienes se conoce como caldeos. Sin embargo las autoridades no han anunciado cuándo será liberado el resto.
Una de las nueve personas arrestadas la noche del martes en el hotel, un joven estadounidense de ascendencia iraquí, de 15 años de edad, está entre los que fueron liberados anoche.
La situación muy probablemente se resolverá en los próximos días tras intensas negociaciones entre las autoridades de ambos países, dijo ayer José Angel Pescador, subsecretario de población y servicios de inmigración de México.
"No tenemos interés en devolverlos a su país de origen", dijo tras reunirse con los refugiados.
Los caldeos se habían reunido, en meses recientes en Tijuana y planearon pedir asilo en Estados Unidos, temiendo persecución religiosa si volvían a su patria.
Funcionarios mexicanos les ofrecieron la oportunidad de pedir asilo político en esa nación, pero uno de los iraquíes, Duraed Gabriel, quien llevaba ya tres meses en el hotel, dijo que no tenía intención de permanecer en México.
"Vamos a insistir para ir a Estados Unidos porque tenemos parientes allí", dijo a través de un intérprete.