" Viste mamá, viste, tanto que me regañabas". Cuando Carlos Joaquín Ruiz Ríos comenzó a mostrar su amor por el béisbol, jamás se imaginó que a sus 29 años estaría disfrutando del éxito en las Grandes Ligas.
Ayer, después de tanto bregar, sufrir y llorar en este agitado y difícil mundo, este chico oriundo de la comunidad de Boquerón en la provincia de Chiriquí, le habló a su mamá Inocencia, precisamente un día después de que hizo realidad su sueño de llegar a la serie mundial.
" Vio mamá, cada vez se va apretando la cosa, pero poco a poco se llega al éxito. No se preocupe, vamos a luchar en el cuadro hasta el final, pero vamos a llegar", indicó desde Filadelfia un feliz receptor que de niño no sólo tuvo que luchar por ganarse un puesto dentro de sus respectivos equipos, sino que tuvo que superar la repentina muerte por accidente de su padre Joaquín, cuando él apenas tenía seis años.
Junto a su querida "mama Chencha" como cariñosamente le llaman, "Calicho" supo salir adelante para hoy llenar de alegría a todo un pueblo, a todo un país.
Tras el partido, Ruiz le dijo a la agencia EFE que la bajada de la pelota le pareció eterna, de una hora, como que nunca terminaba de bajar", declaró Ruiz. "Sabía que la pelota no era difícil de capturar, pero se me hizo muy larga toda la secuencia y hasta le hable a la bola para que bajase antes".