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Mi idilio con la incertidumbre

"Prefiero que mi mente se abra movida por la curiosidad a que se cierre movida por la convicción". G. Spence


Jamás he estado completamente seguro de algo. O sea, he vivido en una redonda y permanente incertidumbre. Después de estar conmigo veinticuatro horas al día durante sopotocientos años, me miro al espejo y me pregunto: ¿Quién eres? Y no tengo una respuesta contundente.

Le juro que la incertidumbre no es un estado anímico doloroso, tal vez inquietante; es, eso sí, un estado de alerta. Me mantiene atento, me empuja a aprender lo que ignoro, sopla la niebla que quiere velar mi mundo.

Tú, que sonríes y estás tan seguro, felicítate y sigue celebrando tus magnos y sólidos conocimientos. Bendice tus neuronas musiqueras que te invitan a bailar en el sarao de la certeza.

 

Yo seguiré ensayando los dos papeles que escogí: marino y escritor. Del primero, apoyado en las olas, las proas de los barcos, los vientos y delfines, y las nostalgias de abrazos y canciones, me quedó una vivencia azul (que más tarde traté de convertir en literatura); del segundo, me quedan las medallas de varios premios (del dinero, sólo el recuerdo de lo sabrosamente que lo gasté). ¡Puf!, una brizna de la gloria. Y con todo, la incertidumbre de si soy marino o escritor permanece al acecho.

La incertidumbre pone límites a las exactitudes de cualquier certeza, y, sin su vanidad, puede ser más razonable que ella. Es una sala en temblorosa penumbra, detrás de cuya puerta esperan las respuestas. Si la abro, quedo deslumbrado, no veo nada. ¿Entró la luz o escaparon las sombras?

La incertidumbre es un aldabonazo al porvenir: un examen final, la decisión de los jueces que te juzgan; en qué se convertirá el noveno mes de tu hija, en nieto o nieta; si tu boca atrevida y golosa será bien recibida por la boca que decides atracar.

 

¡Voluptuosa incertidumbre, qué bien me siento bajo tu sombra, tan diferente al frío deslumbramiento del dogma y la certeza!

La curiosidad es compinche de la incertidumbre. Entre las dos suavizan el perfil de la muerte. La convierten en la entrada privada a un cine infinito, en cuya pantalla se dará fin a mi idilio con la incertidumbre.


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380150
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América