Estimados amigos, mañana es un gran día para mi querido Panamá, y digo Panamá, ya que sobre los hombros de 11 extraordinarios atletas recae la aspiración de todo un país. Seguir avanzando para nuestra clasificación y posterior participación, por primera vez, en un mundial que será en un país latinoamericano, Brasil 2014.
Un país con ansias de triunfo y de logros es bueno y malo.
Bueno, porque como atleta soy admirado y cumplo mi objetivo. Malo, porque la presión sicológica que tengo es más de la que muchas veces podemos manejar, y peor aún si compito en mi propio país. Es por esto que en base a mi experiencia deportiva lo que puedo aconsejarles a mis colegas atletas es que solamente hagan lo que el entrenador del equipo de Panamá les diga, él ha trabajado incesantemente en unirlos, en otras palabras, ha hecho crecer la sinergia entre todos, y están comprometidos con alcanzar el sueño. Poco a poco ha fortalecido a nuestro equipo para lograr que el objetivo esté siendo más importante que el interés individual. Una de las cosas que siempre se busca en los deportes es destacar quién es la estrella. En esta ocasión, se siente que la estrella es el equipo. Todos juegan, todos se apoyan y todos son talentosos.
Comparto un pensamiento de Michael Jordan, quien decía: “Enfoco mi mente lejos de todo lo relacionado al juego, y cuando el momento llega, me concentro en mis habilidades”.
En mis importantes compromisos internacionales yo evitaba el día de la competencia hablar por celular, chatear o navegar por internet. Es muy común ver cómo a veces una pregunta o un comentario nos puede poner en tal estado anímico, que nos puede sacar de concentración, y lo peor es que la mayoría de las veces nos quedamos callados e interiorizamos esto, y entramos a la competencia con esta carga de molestia, lo que evita que nos concentremos en nuestro objetivo.
Debemos estar conscientes como atletas de que la actitud y preparación mental juega a veces el papel primordial en nuestros resultados. Las actividades deportivas, sobre todo a nivel competitivo, representan consumo de energía. Visualizar e imaginar por un largo periodo cómo será o qué pasará durante un evento produce grandes niveles de ansiedad, desgaste de energía y estrés, hasta el punto de que muchas veces ganamos o perdemos antes de entrar a competir. Algunas veces me vi en esta situación. Bien preparada, con todas las condiciones físicas y técnicas, y a última hora pensaba en qué pasaría y allí terminaba todo.
La recomendación a mis amigos al momento previo a la competencia, y me refiero desde el día anterior, es relajarse, evitando estar pensando en el reto que van a afrontar, canalizar las emociones y transformarlas en energía pura para elevar los niveles de adrenalina, hacer actividades que nos permitan distraernos- en mi caso me funcionaba mucho la música-, hablar con los compañeros de todo, menos de la competencia, ver películas, hacer yoga y visualizar a través de la meditación la paz en el corazón y en la mente. Cada uno de nosotros conoce qué es lo que más nos distrae, y eso hay que ponerlo en práctica.
Comparto un pensamiento de Michael Jordan, quien decía: “Enfoco mi mente lejos de todo lo relacionado al juego, y cuando el momento llega, me concentro en mis habilidades”.
Amigos, si cada uno de ustedes cree que se puede, lo van a lograr; si trabajan en equipo, lo van a lograr, y si el juego lo toman con la responsabilidad y seriedad, pero de manera divertida, no tengan la menor duda de que ganarán.
Pero lo más importante es al final, indistintamente del resultado, saber que lo hicieron lo mejor que pudieron y sentirse satisfechos con ustedes mismos. Los felicito, porque para mí son triunfadores como personas, atletas, profesionales, y que se han atrevido a asumir este reto.
¡Arriba Panamá!