En 1992, para irme a estudiar a Austria, vendí lo único que tenía en Panamá: un carrito Toyota Starlet de tercera. En Innsbruck me esperaba un amigo pintor que antes había estado en Panamá, embarcado en la aventura austriaca de seguirle los pasos a Paul Gauguin. Arno Zissernig llegó en 1987, cien años después de Gauguin, visitó Taboga, pero su gran amor fue Isla Grande.
En uno de los multifamiliares de Paraíso, San Miguelito, debe existir un mural o por lo menos su vestigio. Le propuse a Arno que se quedara en el apartamento para que economizara dinero y que ahí tenía la pared desnuda de la sala para que pintara lo que quisiera. En poco más de un mes terminó una obra que llamó igual a la de Gauguin ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? Recuerdo aquella sala llena de niños del edificio, curiosos por el mural y por el extraño visitante austriaco, al que a veces confundían con Cristo por el cabello y la barba densos y ensortijados, hasta le pedían milagros. Arno les daba papel blanco y lápices de colores y entonces eran ellos, los niños, los que pintaban sus milagros en un taller improvisado.
Para ir a Austria me regalaron un pasaje de avión, pero solo hasta Estados Unidos. Decidí pasar por Filadelfia, en lo que en principio sería una estadía corta y que el albur, que no descansa, alargó por más de 20 años. Hice los exámenes de admisión en la Universidad de Temple, me aceptaron, pero ni en sueño podía pagar el costo de aquellas clases. Mi realidad era que el dinero del Starlet menguaba, y tenía que buscar trabajo.
El “First Friday” en Filadelfia es un evento que organizan las galerías de arte de las calles 2da y 3ra, en donde cada primer viernes del mes se muestran las obras nuevas de pintores vivos. Con guitarra en mano y un inglés de diez palabras, visité galerías y restaurantes buscando trabajo. En "Artists’ House Gallery" conocí a Lorraine Riesenbach, escéptica acerca de si tener música en vivo o no. Toqué para Lorraine y aceptó intentarlo, pero sólo una vez. Aquel fue mi primer trabajo ilegal en los Estados Unidos. Desde entonces, y por más de veinte años, Artists’ House Gallery tuvo música de guitarra clásica en vivo.
Lorraine Riesenbach tendra su último show en septiembre. Se retira. Artists’ House Gallery cierra las puertas que una vez me abrió. Sólo quedará el recuerdo —como dice Gabo— para contarlo. Recuerdos que son pinturas de muchas vivencias. De eso está hecha la vida.