NO MÁS VIOLENCIA. La consigna de 10 Deportivo es clara, directa.
La agresión, a punta de tiros, de la que fueron víctimas cuatro jugadores del Club San Francisco de La Chorrera (dos de ellos miembros de la Selección Nacional) volvió a activar la alarma y sembró otra vez incómodas interrogantes: ¿Qué pasa en el fútbol nacional y, por ende, en Panamá? ¿Por qué se disparó de esa manera contra aquellos futbolistas? ¿Casualidad o...?
El tema paulatinamente ha tomado la característica de un “tabú”; pocos dirigentes de la ANAPROF se atreven a poner el dedo en la llaga, a hablar... El temor es evidente.
“Once tiros no son relajo (...), evidentemente lo de La Chorrera se trató de un atentado”, dijo un ex miembro de la Selección Nacional.
“Hay jugadores que tienen problemas personales; los clubes deben tener un sicólogo a disposición de sus futbolistas para ver en qué entorno se manejan”, añadió.
“En esto de la violencia también tienen culpa los medios de comunicación, le dan mucho espacio a eso (...). Debemos unirnos para contribuir a cambiar esta realidad, porque el fútbol no es ajeno a ella”.
Reiteró la fuente que los clubes deben entrar en ese aspecto (el del estudio sicológico). “90% de los futbolistas de este país provienen de barrios humildes, y hay que ver sus condiciones”.
¡Ya basta de hipocresía! Otras personas estrechamente vinculadas al fútbol de la ANAPROF, y que por seguridad pidieron reserva de sus nombres, indicaron que dentro de la liga hay jugadores que andan metidos en problemas, por lo que gustan de portar armas.
“Sí, lo peor es que por unos pagan otros que no tienen que ver nada en ese baile. Todos sabemos que en lo de La Chorrera hay gato encerrado”, comentó un directivo.
“Tenemos que ponernos serios, si no queremos balaceras en los estadios; no vaya a ser que pandilleros asistan a los estadios a cazar a otros que militan en ‘X’ o ‘Y’ club”, dijo.
Además, criticó a ciertos directivos que -según él- quieren hacer ver lo sucedido en La Chorrera como un caso aislado.
“Hay talentos que han sido asesinados y no tenían que ver nada con los problemas de las pandillas, eso es cierto; pero sabemos que hay ciertas unidades que sí andan en caminos mafiosos”, señaló.
“Si quieres escribe lo que te digo, pero, por favor, no pongas mi nombre”.