Mike Tyson, tras noquear al sudafricano Frans Botha, aseguró que estaba listo para enfrentar por tercera vez a su compatriota Evander Holyfield.
"No tenía que probar nada", subrayó el controversial boxeador estadounidense luego de imponerse el sábado por nocáut, a los 2.59 minutos del quinto asalto, en una pelea pactada a 10.
Era una cosa de tiempo, se lo dije a la gente en mi esquina: lo estoy ablandando, lo estoy trabajando", aseveró Tyson, quien reapareció tras 19 meses de suspensión por morder una oreja a Holyfield el 28 de junio de 1997.
Tyson logró el triunfo número 40 por la vía rápida en su controversial carrera al enviar a la lona a Botha, quien afirmó que "fui caminando a recibir ese golpe, fue mi culpa".
Tras un intercambio de golpes, Tyson entró de frente a su rival, lanzó un jab de izquierda y acto seguido desembarcó un golpe de derecha rápido y corto en el rostro de Botha, quien se desplomó en el ring.
Botha trató de levantarse, pero el árbitro Richard Steele, al ver el mal estado del peleador, decretó inmediatamente el fin del combate.
"Todo el mundo andaba diciendo que yo había perdido la confianza y eso me molestó. No se cuántas cosas se han dicho sobre mi", agregó Tyson tras su triunfo.
"Quiero agradecer la oportunidad que me dieron de volver a demostrar mi amor por el boxeo", agregó Tyson.
El ex campeón mundial tendría una oportunidad de contrato multianual con el Casino MGM Grand de Las Vegas, donde se disputó el pleito, según dijeron fuentes allegadas a los organizadores, quienes pretenden medir a Tyson con Holyfield posiblemente en noviembre.
"Realmente pude controlar al principio el poder de Tyson, pero también me pregunté si estaba poniendo en el combate todo lo que tenía", indicó Botha.
"Trate de moverlo, pero me sorprendió con ese golpe tan fuerte y rápido", aseguró el sudafricano.
Esta fue la primera victoria de Tyson en dos años, tras ganar a Bruce Seldon por nocút en el primer asalto hace 28 meses.
Tyson llegó confiado al cuadrilátero portando una gorra Mufi que usan los musulmanes y una camiseta negra con la inscripción en el frente "Be-Real", el nombre de la nueva línea de modas de su esposa.
Después subió al encerado y mostró a los 11.500 asistentes sus tres principales tatuajes en la parte superior de su cuerpo: uno alegórico a su fe religiosa en el hombro izquierdo, uno del fallecido líder chino Mao Zedong en el derecho y otro del Che Guevara en su abdomen.
Antes de la decisión el combate estaba parejo con dos asaltos para cada uno de los boxeadores, aunque con ligera ventaja de Botha en las tarjetas de los jueces.
Tyson, además, debió ser requerido en varias oportunidades por el tercer hombre del ring debido a que sujetó a su rival.
El estadounidense recibió una cortada sobre el ojo derecho en el primer asalto y cuando la campana sonó encontró a ambos pugilistas abrazados y pegándose golpes ilegales.
Guardias de seguridad y los asistentes de ambos boxeadores tuvieron que intervenir para llevar a los púgiles a sus esquinas.
El árbitro Steele pidió tiempo y advirtió a ambos boxeadores que no trataran de ganar con trampa y además discutió durante 45 segundos la situación con Marc Ratner, director ejecutivo de la Comisión Atlética de Nevada.
"Todo lo que necesitaba era pelear", añadió Tyson. "Creo que puedo mejorar, todo necesita su tiempo, pero creo que estoy listo, quería brillar esta noche y lo logré".
Tyson se llevó una bolsa de 10 millones de dólares y ahora presenta balance de 46-3, con 40 decisiones por fuera de combate.
Botha, que ganó 1,8 millones de dólares, tiene ahora una foja de 39 victorias y dos derrotas.