El jefe de la Guardia Presidencial, coronel Víctor Manuel Grosella, desmintió ayer versiones sobre su destitución y las atribuyó a rumores difundidos por partidarios del exiliado ex general golpista Lino César Oviedo.
"Continúo en mi cargo y seguramente estaré así hasta el año 2001", agregó Groselle. "Son rumores propalados por los propios oviedistas".
Groselle, ataviado con uniforme de campaña, acompañó anoche al presidente Luis González Macchi a la disertación que pronunció sobre la reforma del Estado, ante decenas de empresarios.
El coronel Groselle cobró notoriedad en noviembre de 1997, cuando al frente de un grupo de elite de la Guardia Presidencial tomó por asalto la residencia particular de Oviedo, cumpliendo la orden de detenerlo impartida por el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy.
Previamente el gobierno había confirmado la detención de 14 oficiales de rango intermedio, acusados de "indisciplina".También se informó sobre el relevo del coronel Gustavo Piñeiro Saguier, jefe del estado mayor del primer cuerpo de ejército, supuestamente comprometido con los oficiales sancionados.
Entretanto, el presidente del Congreso, senador Juan Carlos Galaverna, aseguró hoy que las actividades en la Argentina del ex general Oviedo "están bien controladas".
El legislador del oficialista Partido Colorado aclaró que Oviedo continúa en la provincia austral de Tierra del Fuego, donde le fijó residencia el gobierno del presidente Carlos Menem.
Galaverna agregó que "lo tenemos bien controlado", en alusión a una noticia difundida en Argentina de que Oviedo viajó en avioneta a Buenos Aires para un control médico por un implante capilar a que se sometió hace varios meses.