EL PAIS
Lima. Los guardaespaldas del prófugo ex jefe de Inteligencia peruano Vladimiro Montesinos han demostrado temerle más a Dios que a su jefe. Hace pocos días se presentaron ante un obispo de Lima y le solicitaron protección y asilo. A cambio, estos militares revelaron la sorprendente y azarosa fuga del otrora poderoso asesor presidencial de Alberto Fujimori.
Según la versión de los militares peruanos, el rasputín del depuesto ex presidente Alberto Fujimori abandonó Perú en un lujoso velero, bautizado con el nombre de «Karisma». El objetivo final era Venezuela, pero antes tuvo que pasar por una accidentada peripecia.
Montesinos zarpó del puerto peruano del Callao en la madrugada del pasado 29 de octubre, llegó a las Islas Galápagos, en Ecuador, el 5 de noviembre. Mientras permanecía escondido en la Isla Isabela, intentó tomar un avión hacia Caracas, pero desistió porque tenía que hacer una escala obligatoria en Ecuador.
El 12 de noviembre, en el mismo velero partió hacia la isla costarricense del Coco. Después de una semana salió nuevamente a alta mar para abordar otra embarcación que le llevaría a Puntarenas, en Costa Rica. Ese día, en medio de la travesía, los tres últimos guardaespaldas que le acompañaban, le abandonaron y regresaron a Perú.
Para entrar en Costa Rica Montesinos adoptó una nueva identidad, presentó un pasaporte venezolano con el nombre de Manuel Antonio (como el convicto general panameño Noriega) Rodríguez Pérez y se dejó crecer una rala barba. Al día siguiente, Montesinos tomó un vuelo privado desde Puntarenas con destino a la isla holandesa de Aruba, frente a las costas de Venezuela, país donde se presume que se esconde bajo el amparo del presidente, Hugo Chávez.