Los militares ejercen una fuerte presión sobre el gobierno y los tribunales por el juzgamiento y posible detención del ex dictador Augusto Pinochet, y el jefe de la Armada advirtió sobre una reacción "inconveniente" de las fuerzas armadas.
"Las instituciones, bajo tensión, a veces reaccionan en forma inconveniente. Y nosotros hemos planteado la actual situación como crítica", aseveró el almirante Jorge Arancibia en declaraciones ayer a un matutino.
El viernes, luego del anuncio de la resolución judicial contra Pinochet, Arancibia se reunió con sus pares para analizar la nueva situación.
El jefe naval ha aparecido como el más duro de los comandantes en jefes desde que Pinochet debió enfrentar intentos por someterlo a proceso por las violaciones de derechos humanos cometidas durante su dictadura de 17 años.
El gobierno, encabezado momentáneamente por el vicepresidente José Miguel Insulza debido a que el presidente Ricardo Lagos se encuentra de visita en México, rechazó ayer las demandas del Ejército para que convoque al Consejo de Seguridad Nacional donde militares y civiles tienen la misma representación. Ese organismo asesor puede representar su inquietud sobre problemas que considere afectan la seguridad nacional.
Insulza se reunió el sábado extensamente con el jefe del Ejército, Ricardo Izurieta, quien le manifestó la molestia e inquietud castrense por la situación que vive su ex jefe. Pero Insulza, quien se comunicó con Lagos, no cedió y el jefe militar anunció que los militares convocarían autónomamente al consejo, facultad que las fuerzas armadas poseen.
Los jefes militares y la derecha han apuntado toda su artillería de críticas contra el juez Juan Guzmán Tapia por haber procesado a Pinochet y ordenar su arresto domiciliario, sin haber esperado que una corte resuelva sobre el lugar en que se le practicarán al ex dictador, de 84 años, exámenes mentales y neurológicos para determinar su imputabilidad.
Además critican que la medida se dispuso sin haberlo interrogado antes, aunque Pinochet rechazó un interrogatorio por escrito que le formuló el magistrado cuando permanecía bajo arresto domiciliario en Londres.