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Millones de razones para el traslado

Un miembro de la comisión dijo que renunciaría si no se consideran los intereses de los hípicos en la negociación.


El traslado del Hipódromo a lo que se denominaría Isla Guacamaya, en Amador, parece una excusa para dar lugar a un gran negocio de bienes y raíces en el que el hipódromo sería algo así como del lobo, un pelo.
Sectores dentro del hipódromo, representativos de la empresa operadora y los dueños de caballos, visualizan el traslado entre el optimismo y la prolongación de la agonía. En tanto que los gestores de la transacción la perciben como operación matemática en la que los números cuadran a la perfección.
El ingeniero José A. Pérez es expresidente de la Sociedad de Dueños de Caballos y pertenece a la Comisión de alto nivel nombrada por el órgano Ejecutivo para el "estudio, formulación y evaluación económica- financiera de las diferentes alternativas posibles para el traslado".
Según Pérez, dentro del proyecto original que se ha difundido a través de los medios, el hipódromo es "un punto" en medio de un gran proyecto y por lo tanto "está claro que es una inversión que alguien quiere hacer".
El representante de los hípicos en la comisión de alto nivel explicó que en la segunda reunión de la comisión se le hizo ver al Contralor General de la República (quien ha hecho las veces de ponente del proyecto) y al ministro de Economía y Finanzas que "no hay compatibilidad entre el proyecto de construir el hipódromo y el área escogida".
Pérez argumenta que es obvio que "nadie va a invertir 15 millones de balboas (B/.15,000,000.00) para que le hagan un hipódromo al lado", en referencia a los proyectos turísticos que se plantean para el área de Amador.
La construcción del hipódromo ha recibido críticas por todos los puntos cardinales: de los comerciantes del área; del IPAT, del ex administrador de la ARI y hasta de algunos medios que han editorializado sobre el tema. Pero, aparentemente hay varios cientos de millones de razones que pudieran estar dispuestos a resistir las opiniones adversas.
El ingeniero Pérez explica que "la forma de mover el hipódromo es que no le cueste nada al Estado y para que no le cueste nada tiene que haber alguien interesado; y es obvio que lo hay, por las presentaciones de maquetas, planes y estudios preliminares en los que ya pudieron haberse invertido B/.100,000.00".
El proyecto consiste en hacer un relleno y la manera de lograrlo es ofrecer incentivos al inversionista interesado, quien seguramente no querrá comprar huevos para vender huevos, amplía la fuente. "Ese inversionista no va rellenar sólo las 40 hectáreas que necesita el hipódromo, sino que llenaría 120 hectáreas", pronostica el ingeniero Pérez.
"Si le da 40 hectáreas al hipódromo, ese inversionista se queda con 80 hectáreas de lo más selecto de Amador, puesto que el relleno le permitirá quedar en la playa, va a tener costas, podrá hacer islas y posteriormente podría desarrollar esos terrenos para sacar beneficios superiores a los 600 millones de dólares, si se estima que el metro cuadrado pudiera tener un costo de B/.600.00", concluye.
Consultado sobre el tema, Raúl A. Delvalle, gerente general interino del hipódromo nombrado por Wall Street Securities, dijo que Amador no es la palabra final.
Delvalle reveló que durante la última reunión de la Comisión de alto nivel nombrada por el ejecutivo, los representantes del gobierno se comprometieron a emitir un documento o comunicado para solicitar a aquellas personas o empresas interesadas "que tengan volúmenes de tierra similares a las que necesita el hipódromo" para que hagan las ofertas correspondientes. "Nos conviene un nuevo hipódromo", dijo el ejecutivo de Wall Street Securities.
La promesa de que se iba hacer la solicitud a través de medios, fue hace dos semanas, comentó José A. Pérez, quien se mostró extrañado por la demora en presentar el aviso por parte del ministerio de Economía y Finanzas.
"El Contralor y el Ministro de Economía alegan que aquí (en el hipódromo actual) hay 120 ó 150 millones de balboas en activos que no producen nada al Estado" y aunque es cierto que esos activos son liquidables, esa no es la razón principal, por la que se quiere concretar el traslado, asegura Pérez.
Se está mudando a Amador porque esos terrenos pueden costar B/.1,000.00 el metro cuadrado cuando concluya el relleno, lo cual es un incentivo para cualquier inversionista, situación que no será igual si se consideran otras áreas donde sería más difícil recuperar los 35 ó 40 millones que costaría la construcción del nuevo hipódromo.
Alberto Paz Rodríguez, considerado el mejor entrenador de caballos del país y quien se ha distinguido como un constante importador y exportador de caballos de todo el continente, ve el traslado del hipódromo como una gran oportunidad para la hípica.
"Me gusta la idea", dijo. "Al hacer un nuevo hipódromo el gobierno se compromete con la hípica en seguir apoyándola". Paz Rodríguez, sostiene que es un compromiso del estado fomentar el empleo y salvaguardar el medio de vida de más de 5 mil familias panameñas. "No debemos dejar de ver que la gente que trabaja en la hípica también genera ingresos al fisco, mediante el pago de impuestos, seguro social y el consumo de los servicios".
El Dr. Marcos A. Farrugia es el presidente de la Sociedad de Dueños de Caballos y representante de los dueños de caballos en la comisión nombrada por el ejecutivo. Farrugia, también está de acuerdo con el traslado del hipódromo, aunque no cree que el asunto sea tan sencillo como sumar dos más dos.
"Es indispensable que se tenga un concepto moderno de desarrollo, lo cual requiere un espacio más grande que el actual para darle al hipódromo un carácter multifuncional que le permita ser atractivopara todos los sectores y no solamente a los hípicos", manifestó el máximo líder de los dueños de caballos.
"Es una gran oportunidad, pero nada vale que nos mudemos al mejor lugar del mundo si el problema integral de la hípica no se resuelve".
Farrugia considera necesario renegociar el contrato existente entre los dueños de caballos y la empresa operadora en el aspecto relacionado con los porcentajes que se reparten de las utilidades del espectáculo.
José A. Pérez parece coincidir con Farrugia en ese punto y amenazó con renunciar públicamente a la Comisión si el gobierno no propicia que la empresa operadora mejore las condiciones de los dueños de caballos y de la actividad en general, sacrificándose un poco más.
El ingeniero Pérez estima que si eso no se logra la hípica no subsistirá más de tres años y, por lo tanto, debe darse un sacrificio compartido: el gobierno debe seguir ofreciendo el 3.25% que le corresponden al fondo de premios, la empresa debe seguir aportando medio millón de dólares anuales y los dueños de caballos deberán estar dispuestos a seguir perdiendo 4 millones anuales al menos durante el próximo trienio.
Con esta fórmula el gobierno justificará por qué va invertir en un negocio quebrado. La empresa operadora del hipódromo, por su lado, debe ser consciente de que el gobierno le entregará, sin ningún costo, un hipódromo nuevo valorado en 30 ó 40 millones de dólares y con la oportunidad de explorarlo por 20 años; así que gastar un millón y medio de dólares más en subsidiar a la actividad es lo menos que pueden hacer.
"El Estado tiene la obligación de exigirle al administrador que ponga los medios económicos que se necesitan porque él (Hipódromo Presidente Remón S. A.) va a recibir un beneficio de un hipódromo para explotarlo 30 años. Ellos tienen 7 millones en el hueco y el hipódromo está a punto de cerrarse, ahora tendrían ocho y 30 años para recuperar su plata", reflexionó Pérez y concluyó en que "este inversionista quiere que le den un hipódromo de 40 millones sin poner nada; tienen que poner un millón y medio para garantizar los 4 millones en premios y en eso tiene que obligarlo el Estado".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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