Naciones Unidas. El Tribunal Penal Internacional de La Haya informó ayer a los 185 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que ha decidido procesar al presidente yugoslavo Slobodan Milosevic y a otros cuatro altos dirigentes de su gobierno por las atrocidades cometidas por las fuerzas serbias en Kosovo.
Es la primera vez que el Tribunal, un órgano constituido por la ONU, ha inculpado a un jefe de Estado por crímenes de guerra.
Hasta el momento los sospechosos de crímenes de guerra que comparecieron ante el Tribunal han sido pequeños sicarios. Algunos diplomáticos temen que la orden de captura pueda echar por la borda las gestiones de paz iniciadas por Rusia que incluyen devolver al Consejo de Seguridad de la ONU un papel preponderante en el proceso de buscar una solución apaciguadora con Belgrado.
Panamá, como miembro del Grupo de Río, ha instado a Estados Unidos y a la OTAN, que se respete el foro del organismo mundial como idóneo para lograr una solución pacífica del conflicto de los Balcanes.
La delegación de Panamá ante la ONU, que encabeza el veterano embajador Aquilino Boyd, recibió el informe de la histórica decisión en una comunicación directa de la sede del Tribunal de La Haya.
La misma transmite los textos de los cargos elevados contra Milosevic, Milán Milutinovic, el primer ministro del gobierno de Serbia; Nikola Sainovic, viceprimer ministro; Vlajko Stojilkovie, ministro del Interior y Dragoljub Ojdanic, el jefe del comando del ejército yugoslavo.
Los cargos por los cuales se procesa a los cinco altos responsables yugoslavos se engloban en la categoría de "crímenes contra la humanidad".
En ese contexto la comunicación del Tribunal solicita al embajador Boyd la cooperación del gobierno panameño "para que indague si cualquiera de los acusados tienen propiedades o cuentas bancarias en su territorio y, si ese fuese el caso, tomar medidas provisorias para congelar esas propiedades sin prejuicio a terceras partes, hasta que los acusados sean capturados".
Al hacer el anuncio de las órdenes de captura, la fiscal Louis Arbour manifestó en La Haya: "Hay razones para creer que los acusados son criminalmente responsables por la deportación de 740,000 albaneses de Kosovo y el asesinato de 340 kosovitas, además de violación de las leyes de guerra".
Al igual que en el caso de la orden de captura emitida por una corte de Miami contra el general Manuel A. Noriega en 1989, la acción judicial cayó como una "bomba" de consecuencias impredecibles sobre el proceso de paz.
A pesar del repudio generalizado que ha evocado la práctica de "limpieza étnica" que las tropas de Milosevic emplean contra los kosovares, diferentes sectores políticos han reaccionado en distintas maneras ante la orden de captura y por razones bien diversas.
El Congreso de Estados Unidos, anticipando la acción del Tribunal, el lunes votó unánimemente una resolución solicitando que se efectúe "una vigorosa investigación" de incidentes de genocidio y crímenes de guerra en Kosovo, a la vez que urgía al Tribunal que emite órdenes de captura contra los culpables "no importa su posición en la jerarquía serbia".
En un extenso artículo en The New York Times, Carter argumenta que la política de Clinton ha quedado "empantanada" por haber hecho caso omiso a "los principios básicos que se precisan para la prevención o resolución de conflictos".
Entre los "errores" que cita, incluye la falta de "paciencia en las negociaciones" para lograr la paz, de no haber tomado en consideración la voluntad del Consejo de Seguridad, la insistencia de usar armas de destrucción que han sido repudiadas como las minas terrestres.
"Aun para la única superpotencia del mundo los fines no siempre justifican los medios", ironiza Carter.
Por cierto, los propios países de la OTAN habían preferido descartar la acusación de Milosevic por las dificultades que ello implicará para un proceso negociador por el que se confía en que el líder serbio acepte la entrada de una fuerza internacional a cambio de su supervivencia política.
Diplomáticos aquí temen que la acusación contra Milosevic complique la actual vía de negociaciones impulsada por Moscú, y en la que también estaría involucrado el secretario general de la ONU, Kofi Annan que ayer se reunió con el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Igor Isanov.
Por su parte, el enviado especial de Clinton, el subsecretario de Estado, Strobe Talbott se reunía en Moscú con Víctor Chernomyrdin que ayer viajó nuevamente a Belgrado para intentar que Milosevic acepte las exigencias de la comunidad internacional.
Recogiendo algunas de las reacciones de diplomáticos de la Unión Europea expresan ante la acción del Tribunal a la luz de la mediación del delegado ruso, Alberto Sotillo del periódico español ABC envía el siguiente comentario desde Bruselas.
"No puede ser lo mismo actuar como mediador de un jefe de Estado más o menos legítimo que con un presunto criminal, este es un factor que en adelante debe ser sopesado muy seriamente, según reconocen fuentes aliadas".
Nadie espera seriamente que Milosevic sea detenido en Belgrado, resaltando como desde 1995 hay órdenes de arresto del mismo tribunal contra el líder serbio Radovan Karadzic y su jefe militar, el general Katko Mladic, pero que éstos aún gozan de libertad en territorio yugoslavo.