El técnico de la selección de fútbol de China, Bora Milutinovic, quien casi no habla el idioma de sus pupilos, esperaba ayer la aprobación de la FIFA para que se le permita tener un intérprete a su lado al borde de la cancha durante el campeonato mundial.
"Tenemos que esperar hasta que la FIFA nos notifique si nos permitirá dos personas", dijo el técnico serbio, que habla español e inglés con acento, después de una sesión de entrenamiento en la sureña isla de Cheju.
"Si no lo permiten, tendremos que esperar y ver lo que pasa", dijo el hombre que llevó a China a su primera actuación en las finales del mundial con una mezcla de instrucciones en español e inglés traducidas al chino por un intérprete que rara vez se aleja de su lado. El no hablar chino tiene sus ventajas, sin embargo.
Consultado si simpatizaba con el entrenador irlandés Mick McCarthy, quien envió a casa a su capitán Roy Keane después de una acalorada discusión, Milutinovic dijo que es improbable que él enfrente una situación así. "Yo no entiendo nada (de chino)", dijo con una sonrisa.
Zanetti y Sorín se ubican a los costados del experimentado Diego Simeone en una formación base de 3-3-1-3 que Bielsa imitó de la escuela del club holandés Ajax, muy admirada por el técnico argentino.
Detrás de los mediocampistas, el capitán Roberto Ayala actúa como líbero, asistido a la izquierda por el novato mundialista Walter Samuel y a a derecha por Mauricio Pochettino, del PSG francés.
Pochettino, quien ingresó al equipo titular gracias a la lesión de rodilla que dejó afuera del Mundial a Nelson Vivas, todavía muestra algunas dudas, aunque en su sector puede ser ayudado por "el Pupi" Zanetti.
La defensa estuvo trabajando mucho para mejorar uno de sus aspectos más débiles y que arrastra el equipo eliminado en 1998 en los cuartos de final por Holanda, la lentitud.