“Habla tú, que eres el muchacho de la película”, Tito Piedra
Prudencio, afinador de pianos
Prudencio hubiera sido feliz casado con un piano Steinway, o un monumental Bösendorfer, o hasta con un Yamaha de 56 teclas. Es más, con cualquier cosa que exprese notas en vez de palabras. Y nos dice por qué:
—Hay gente que habla en “fa” sostenido. No es música que me interesa. Al piano sí lo escucho con cariño: «Abre la garganta, querido» –le digo–. Y lo examino de sol a re. Me siento un poco verdugo cuando aprieto las cuerdas de acero. Vuelvo y repito con ternura “do, si, la, sol, sol, sol... do”. Ojalá el piano comprenda que cuido su voz para que él repare mi techo, pague el súper y haga cantar a mis hijos. Cómo me gustaría apretar otras cuerdas vocales que solo dan notas falsas.
El telonero del Teatro Nacional
Ese muchacho trabajaba exactamente entre la realidad y la fantasía (no me pregunte cuál es cuál).
—Son nueve jalones para abrir y siete para cerrar. Tampoco sé por qué no son lo mismo. Es mi peso contra el terciopelo. El día que pongan un motorcito a reemplazar los callos de mi mano, perderé el olfato que tengo para un encore. Cuidado, también podría perder el empleo. ¿Un recuerdo? La noche de Tamara Toumanova tuvieron que despertarme de un empujón porque me hipnotizaron sus muslos poderosos. ¡Por Dios que muchas veces siento que soy el director de los aplausos
Almeida, mi dentista
Almeida, es el nombre de una mujer que repara sonrisas y que es capaz de entender el lenguaje de una lengua anestesiada.
—Te digo lo mismo que tú me dices: "Mi entrevista no duele"
—Está bien, me convenciste, pregunta. ¿Cómo empecé? Me inspiró Luciano Batista que se reía con las muelas. Me gusta que enseñen los dientes... sin dolor ni rabia. Trato de mantener su blancura y su firmeza. Te diré algo muy secreto: En el delirio de la anestesia, cuando la boca duerme abierta, me asomo con cuidado y allá adentro alcanzo a ver el color del alma.
No te muevas, no te rías. Bueno, ahora no taladro. Contesta tú una pregunta...
—Dime
—¿Por qué me entrevistas?
—Porque soy curioso; además, te traeré pacientes pues te debo el mordisco y la sonrisa.