El ministro irlandés de Justicia, Dermot Ahern, pidió ayer la repetición del encuentro Francia-Irlanda disputado este miércoles en París, que dio la clasificación para el Mundial a los franceses gracias a una jugada ilegal.
La eliminación de Irlanda, calificada de escandalosa, ha levantado tantas ampollas en la isla que hasta el Gobierno ha tomado cartas en el asunto.
“No lo concederá -dijo Ahern- porque no somos nadie en el fútbol mundial, pero pongamos (a la FIFA) en el aprieto. Es lo menos que le deben a miles de jóvenes seguidores que se sienten desolados. Si se mantiene el resultado, se reforzará la idea de que conviene hacer trampas para vencer”, afirmó el ministro. El caso es que “la mano de Dios” del delantero galo Thierry Henry, con la que se ayudó para controlar un balón y dar un pase de gol, se ha convertido en un agravio para Irlanda, que se siente también robado por los presidentes de la FIFA y de la UEFA.