La eliminatoria de las finales de la Conferencia Oeste cambió por completo en el segundo partido cuando los Timberwolves de Minnesota sorprendieron a Los Angeles Lakers con una gran defensa y agresividad física para conseguir algo más que empatar a 1-1 la serie que disputan al mejor de siete.
Si los Lakers con el pívot Shaquille O"Neal, imparable en el primer partido, fueron superiores en todos los aspectos a los Timberwolves, esta vez el equipo del alero Kevin Garnett surgió con lo justo en el apartado técnico, pero con la actitud de no sentirse amenazados por nada de sus rivales y ganaron 89-71.
La ausencia de Sam Cassell fue bien compensada con el protagonismo de Garnett y Darrick Martin, quienes se encargaron de que los Timberwolves respondiesen como equipo ganador.
Garnett brilló con su mejor baloncesto y lideró el ataque con 24 puntos y 11 rebotes para ser apoyado por Martin, que colaboró con 15 tantos y seis asistencias.
La estrategia montada por el entrenador de los Timberwolves, Flip Saunders, que había definido el partido como el de una "victoria necesaria y obligatoria", resultó porque O"Neal estuvo bajo control, Karl Malone reacción con violencia ante la frustración de los marcajes, lo mismo le sucedió a Gary Payton y sólo Kobe Bryant puso el poco de baloncesto que jugaron los Lakers con 27 puntos.