TANTO LOS Green Bay Packers como los Minnesota Vikings son conocidos por su poderío ofensivo. Así lo demostraron en sus dos enfrentamientos previos, y el partido de hoy domingo no será la excepción.
El Pack espera que su racha "del tercer juego" continúe. Desde 1990, Green Bay ganó el tercer encuentro las tres veces que jugó dos veces contra otro club en la temporada regular y luego en la postemporada (1993, Detroit; 1994, Detroit; 1997, Tampa Bay).
Los Packers derrotaron a sus rivales divisionales Vikings dos veces este año por el mismo marcador (34-31) con goles de campo de últimos segundos conseguidos por Ryan Longwell. Pero Minnesota no está preocupado. "Debes pensar, "Estoy en la postemporada y estoy para quedarme"", dice el apoyador de los Vikings Chris Clairborne. "No puedo esperar."
Aún en el frío de Green Bay, podría ser un show aéreo.
Los dos mariscales de campo, el Todo-estrella de los Vikings Daunte Culpepper (39) y el de los Packers Brett Favre (30), se combinan para 69 anotaciones este año.
Respectivamente le lanzaron a un receptor que todos conocen Randy Moss (13 recepciones anotadoras, tercero en la NFC) y otro al que la gente conoció este año el seleccionado al Pro Bowl por primera ocasión Javon Walker (12 anotaciones, cuarto en la NFC).
Será un duelo de ofensivas, y especialmente de mariscales, muy divertido de ver.
Es cierto que los Packers ganaron los dos partidos 34-31 y en los últimos suspiros, pero también está claro que los dos equipos transitan por caminos distintos.
Green Bay arrancó 1-4, incluyendo tres derrotas en casa contra equipos que ni siquiera avanzaron a los playoffs (Chicago, los Giants y Tenesí). Pese a una cobertura porosa al defenderse en el juego aéreo, Green Bay ganó nueve de sus últimos 11 partidos.
Minnesota empezó 5-1 y luego perdió siete de sus últimos diez juegos por segundo año seguido. Para fortuna de los Vikings, la Nacional fue una conferencia muy floja e igual se clasificaron.