A Enrique Jaramillo Barnes la pasión por las bellas artes le viene de nacimiento. Esto sería rareza si este arquitecto, diseñador, artista digital y pintor fuera hijo de un ciudadano común, pero Jaramillo Barnes tiene la gracia de ser hijo de un promotor cultural infatigable y un exponente de primer nivel de la cultura panameña en los tiempos contemporáneos.
Esa identificación que tienen ambos, uno con la literatura y el otro con las artes plásticas y gráficas, los llevó a la organización de la exposición "Mira fijamente", una interesante simbiosis entre la obra pictórica de Jaramillo Barnes y el poemario "Mirada Mirada" de Enrique Jaramillo Levi, su padre.
Recientemente se inauguró la primera muestra individual de Jaramillo Barnes en la galería Diablo Rosso, donde el espectador puede entrar en contacto con una propuesta novedosa, compuesta por diez piezas hechas en una técnica mixta que combina la tinta china, la plumilla y materiales textiles sobre el papel albanene y recubierto con plástico acrílico.
Atreverse a presentar esta muestra individual se da luego de un proceso de madurez que ha ido alcanzando a través del tiempo y sus múltiples experiencias en otras iniciativas artísticas.
Por ejemplo, Enrique Jaramillo Barnes es uno de los directores de la revista "Hall Arquitectura Diseño + Arte", la cual ha contribuido a impulsar a los jóvenes talentosos de la arquitectura y el arte.
Un par de obras digitales de su autoría figuran entre las diez primeras finalistas, entre más de 300 artistas de diversos países de habla hispana, en el concurso "Día del hispano". También está nominado, junto con sus dos socios, como uno de los diez finalistas entre más de 150 participantes en el concurso "Arte Innova" para el vitral del Museo de la Biodiversidad de Frank Gehry en Panamá.
Pero dejemos que el propio autor nos relate sus experiencias, nos comparta sus emociones y describa las bondades de su obra.
He participado en múltiples exposiciones colectivas, y debo afirmar que es una gran experiencia, sobre todo porque soy una persona que no ha estudiado arte como profesión, sino que lo realizo como "hobby". El hecho de convivir con personas que son artistas te enriquece y te deja claro que el camino es duro y hay mucho por recorrer. Actualmente, tengo montada en la galería Diablo Rosso mi primera muestra individual, "Mira fijamente".
La mayoría de mis obras destacan los rasgos físicos. Según la fisonomía, cada gesto es un indicador del carácter de la persona. En ese sentido, nuestra boca, ojos, cejas, cabellos y demás elementos físicos, dan a relucir nuestro estado de ánimo.
A pesar de que me gusta el color, la mayoría de mis obras son en blanco y negro, utilizando principalmente la tinta china y la plumilla. El único momento en que suelo pintar en color es cuando realizo obras digitales para portadas de libros y revistas. La tecnología no la puedo dejar atrás.
"Mira fijamente" es una propuesta novedosa en la que se exponen diez piezas hechas en una técnica mixta que combina la tinta china, la plumilla y materiales textiles sobre el papel albanene, todo va recubierto con plástico acrílico.
Cada cuadro es acompañado por un fragmento del poemario "Mirada Mirada" de mi padre, Enrique Jaramillo Levi, y son recorridos en el orden de los fragmentos. Tanto los poemas como las pinturas muestran esa mirada interior que busca expresarse físicamente en cada uno de nosotros.
Muchas exposiciones luego de ser recorridas rápidamente, pasan a ser simples lugares de reunión en donde se toma vino y se conversa de temas banales, dejando la pintura en segundo plano.
Pensando en la forma en que podía mantener a las personas más tiempo apegadas y concentradas en el análisis de los cuadros, llegué a la solución: leyendo.
Mi padre es uno de los más reconocidos escritores en Panamá, es profesor, cuentista, ensayista, editor y promotor cultural; quién mejor que él para hacer la fusión.
Ambas. Semanas antes de la exposición, surgió la idea de fusionar dos eventos culturales y unir poesía y pintura bajo una misma temática: la mirada interior.
La poesía, expresión escrita de la belleza, encierra al igual que la pintura características de creación. En este sentido, van de la mano en una búsqueda emocional. Tanto la pintura como la poesía conllevan sentimientos profundos; "Mira fijamente" surgió al unir estos dos sentimientos.
Una meta importante es ser, más que reconocido, aceptado. Que mis cuadros sean vistos más allá de un mero elemento decorativo; que los comprendan y que compartan el sentimiento que conllevan al ser plasmados bajo una forma de pensamiento. Una constante en la vida de todo artista debe ser el aprender de la mejor escuela: viajar.
Algo que busco es una beca de diseño arquitectónico y de pintura, en la que pueda pulirme para conocer las reglas, y luego tener el derecho de romperlas.