Que Luis Arango haya decidido montar a Salustio en el Presidente dice mucho. En su favor pudiera decirse que eso habla de su lealtad y de otro lado sería un mensaje de que, tras haber tenido la oportunidad de pulsear también a Doble Fondo, su instinto le indica que el representante del Stud Otinen es la llave que le abrirá las puertas hacia su séptimo Presidente.
Pero el resultado de la carrera va más allá de las lealtades y los gustos de un jinete, porque hay una serie de factores que hacen inferir que este año el baile tendrá otro ritmo.
Salustio tiene un gran chance, pero no es la primera opción, por lo menos desde mi óptica. Hace un año lo veía perder y superó, en extraordinaria presentación, a mi escogido que fue Bellamy Hope. Este año vengo por la revancha, aunque a fuerza de ser honesto, a Salustio hay que darle con un bate para tumbarlo.
Tomo como elementos de análisis el estado de la pista, el peso, la línea de tiempo, los ejercicios y el rendimiento durante los primeros cuatro meses del año.
A partir de allí, observo al potro Doble Fondo con inmensas posibilidades. Su última carrera, bajo un aguacero casi infernal, me convenció sobre su potencial. Si bien es cierto, el lote al que superó es muy inferior a sus 13 rivales del domingo, pienso que 2:06.2 para los 2,000 metros, independientemente del estado de la pista, es un tiempo respetable.
Que lo monte Emisael Jaramillo es lo mejor que le ha podido pasar. Se trata de un jinete experimentado, acostumbrado a competir y ganar grandes carreras y, sobre todo, viene con la mente abierta, solo con lo que ha visto del caballo y las indicaciones que le darán antes del evento. Este es el caballo al que hay que ganarse.
El tercer ejemplar llamado a protagonizar el evento es, sin duda, Bellamy Hope. La temporada anterior perdió a duras penas. Después tuvo una lesión que lo alejó de la competencia hasta marzo pasado.
Su progreso es inobjetable. Además, en su última presentación, que fue una prueba sobre una milla y un dieciseisavo, dio muestras de que todavía tiene poder.
Tras un análisis detenido, concluyo que los dos caballos entrenados por Eligio Ocaña Jr. emergen como claros ganadores del evento.
Lo anterior, de ninguna manera implica un menosprecio a los otros 11 caballos que están listados en el evento.
Merecen consideración Candy Sugar Lady y los nativos Calínico, El Respetuoso y la yegua Jubilee Queen.
Candy Sugar Lady es la vedette de la carrera. Con un récord sobre los 1,400 y una falla a duras penas ante Salustio, el 6 de marzo, esta yegua dará brillo a la competencia, pero no estoy seguro de que pueda alumbrar hasta el final. En este Presidente lo que sobra es velocidad y, aunque en teoría ella es la más rápida, no parece recomendable que salga en plan de fuga, porque de ser así seguramente la capturan al final. Entonces, lo conveniente es ir con calma.
Calínico es la gran incógnita. Su última carrera le restó muchas simpatías y ciertamente, aparte del clásico del Caribe, no se ha enfrentado a un grupo como este. Sin embargo, 114 libras y el entrenamiento de Alberto Paz Rodríguez, lo hacen una pieza de respeto.
Muy cerca de él veo El Respetuoso y Jubilee Queen. El primero tiene una seguidilla de carreras extraordinarias, la mayoría contra varios de los integrantes de este lote; además se acomoda bien al tiro.
Aunque muchos la menosprecian, yo creo en Jubilee Queen. Sus mejores carreras son las de tiro largo, el estado de la pista le fascina y va liviana. Si algo raro ocurre el domingo es una victoria de Jubilee Queen. Créanlo.
Bueno, se acabó el espacio y también las opciones que veo, así que al resto solo me queda desearles suerte, aunque me parece que, con lo siete ejemplares que he mencionado, van duro.