Así como hace años el excampeón mundial panameño Hilario Zapata abordaba un avión para conquistar las tierras del Oriente, de la misma manera ayer salió de Panamá con destino a Canastota, Nueva York, a los actos del Salón de la Fama del Boxeo, para promocionarse y formar parte del espectacular “Hall”.
“Esta misión es muy importante. Iré a promocionarme para entrar al Salón de la Fama. Llevo unos videos para que allá (Estados Unidos) conozcan quien fui, mi historial, ya que en esas tierras no hice peleas como en el Oriente”.
Zapata, quien partió en compañía de Gilberto Mendoza, presidente de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y su vicepresidente ejecutivo, Gilberto Jesús Mendoza, está convencido de que con el favor de Dios estará nominado para las próximas elecciones.
“Dios primero, en diciembre estaría Hilario Zapata en la lista. Para mí sería un honor ser el quinto púgil en el Salón de la Fama”.
Con cinco días para realizar todo el esfuerzo para ser reconocido, Zapata agregó que lo que cuenta es lo que se hizo arriba del ensogado.
“Lo hecho en el ‘ring’ es lo que cuenta. Yo fui el primer latino en romper el mito ese de que en el Oriente no se ganaba por nocaut. Gané varios pleitos por decisión unánime”.
Panameños inmortales.
Ya hay cuatro boxeadores nacidos en Panamá con su nombre grabado en el libro de la fama.
Panamá Al Brown, Ismael Laguna, Eusebio Pedroza y Roberto “Mano de Piedra” Durán ya han sido inmortalizados.
Vida en el ensogado.
El día en que el istmeño empezó a escribir su historia en el boxeo profesional fue el 28 de septiembre de 1977.
Su primera corona en las 108 libras del CMB se la adjudicó en el año 1980 en Tokio, Japón.
En 1984, el peleador criollo ganó la corona de la división mosca de la AMB, en Buenos Aires, Argentina. En su último año de carrera (1993), Zapata disputó el título supermosca del CMB, en un combate que perdió por nocaut técnico.