El FC Barcelona ya está citado para el día 6 de junio en Berlín, donde se celebrará la final de la Liga de Campeones, después de eliminar al Bayern de Múnich y quedar a la espera de conocer al rival, que saldrá hoy del partido Real Madrid-Juventus.
Será la octava vez que el equipo catalán juegue la final de la Copa de Europa, hasta entonces con un historial favorable al haberla ganado en cuatro de las siete participaciones.
En el formato de Copa de Europa, el equipo azulgrana jugó su primera final en 1961, cuando se midió ante el Benfica en Berna, en un partido que para los culés quedó grabado por tres hechos: haber perdido contra el equipo lisboeta (3-2), la cantidad de veces que llegó a estrellar la pelota contra la madera (porterías de postes cuadrados, que tras aquel partido pasaron a ser redondos) y que al final del choque su estrella, Luis Suárez, partió al Ínter, donde firmó un historial de éxitos mucho mejor que en su etapa azulgrana.
La segunda vez que accedió a una final fue 25 años después, en la aún recordada final de Sevilla, en la que todo parecía estar a favor de la entidad catalana, debido a que la capital hispalense y el Sánchez Pizjuán se tiñeron de azulgrana. El Steaua de Bucarest fue el ganador en los penaltis, en un partido que dejó el equipo presidido por Josep Lluís Núñez en estado de shock durante años, con las consiguientes crisis institucionales.
Mejor le fue al Barcelona en la etapa de Johan Cruyff como entrenador, que se inició a finales de los ochenta. Al cuarto año en el banquillo, el Barcelona volvió a llegar a la final de la Liga de Campeones y, en Londres, un gol en la segunda parte de la prórroga del holandés Ronald Koeman permitió al Barça alcanzar su anhelado trofeo.
En la misma época de Cruyff, y justo después de haber firmado la cuarta Liga consecutiva, el Barça viajó en 1994 a Atenas para medirse a un Milán que lo atropelló en el campo con un 4-0, que también dejó importantes víctimas tras aquella contundente derrota.
El inicio de la etapa de Joan Laporta en la presidencia a partir del verano de 2003 abrió en el club un periodo de éxitos nunca antes alcanzado por la entidad. En el 2006, el Barcelona logró un hito en su historia, al coronarse campeón de la Liga de Campeones y hacer doblete con la Liga. La final fue en París y el Barça derrotó al Arsenal por 2-1.
Con el fichaje de Josep Guardiola en el 2008, el Barça aún dio un salto más de calidad, ya que en la primavera de 2009 el club redondeó una temporada con la Liga de Campeones, que vino a sumarse a la obtención de la Copa del Rey y la Liga.
Dos años después, nuevamente Guardiola llevó a los suyos a la final, que casualmente tuvo al mismo rival. En el 2009, le derrotó por 2-0 en Roma, y en el 2011 por 3-1 en el reconstruido estadio de Wembley, en Londres, donde en 1992 había empezado todo con el tanto de Koeman.
Ya en el 2015, el Barça, de Luis Enrique Martínez, escribe una nueva página de éxito al derrotar a un Bayern de Múnich cuyo entrenador es Josep Guardiola, quien por segundo año consecutivo se ha quedado a las puertas de una final con su nuevo equipo.
No obstante, el historial del entrenador catalán sigue siendo impresionante: en seis participaciones en la Liga de Campeones, sus equipos se han quedado en cuatro ocasiones en las semifinales (Barça dos y Baryern dos) y en las otras dos ha llegado a la final y la ha ganado (con el Barça).
Ahora al Barça solo le queda conocer el rival del 6 de junio y esperar si la suerte se alía con los azulgrana para sumar la quinta Copa de Europa.