Los dueños de los equipos del béisbol profesional y el sindicato de jugadores acordaron ayer, viernes, modificar la reglamentación antidopaje que rige dentro de las Grandes Ligas, pero no habrá agencia independiente que lo supervise.
El acuerdo también establece que habrá más pruebas para los jugadores y le quitan la suspensión de 15 días que le habían impuesto el pasado diciembre al jardinero derecho dominicano José Guillén, de los Reales de Kansas City, y a Jay Gibbons.
Después de varios meses de negociaciones, el acuerdo también establece que se le dará mayor autoridad al administrador independiente que supervisa el programa antidopaje del béisbol profesional, pero no se acepta ni la recomendación del ex senador George Mitchell ni de la Agencia Mundial Antidopaje de que sea un organismo independiente que lo controle.
El nuevo administrador independiente será nombrado por la oficina del comisionado y tendrá un contrato por tres años, pero puede ser removido de su cargo si un mediador encuentra causa suficiente para hacerlo.
La decisión de hacerle más pruebas a un jugador seguirá siendo responsabilidad del comisionado y del sindicato, mientras que un desacuerdo entre ambas partes lo decidirá un mediador deportivo.
También habrá trabajo conjunto de los ejecutivos del béisbol profesional y el sindicato para supervisar el programa relacionado con el abuso de drogas como la cocaína.
De acuerdo al vicepresidente ejecutivo de las Grandes Ligas, Rob Manfred, las negociaciones entre ambas partes han demostrado que "el programa antidopaje del béisbol profesional es el mejor dentro del deporte y los cambios los solidifican".
Una visión totalmente opuesta a lo que se tiene dentro de la opinión pública y de los organismos independientes que luchan contra el dopaje dentro del deporte.
El acuerdo también establece que habrá un esfuerzo común entre directivos y sindicato para educar a los profesionales en los peligros del consumo de substancias prohibidas y esteroides, como se había recomendado en el "Informe Mitchell".
Tampoco sorprendió que el comisionado del béisbol, Bud Selig, no castigará a ninguno de los jugadores incluidos en el "Informe Mitchell" que habían consumido esteroides o hormonas de crecimiento humano.