Mariano Rivera fue una de las al menos 49,000 personas que presenció en vivo el imparable de oro y de despedida en el Yankee Stadium del capitán de los Yanquis de Nueva York, Derek Jeter.
Para ese último juego con el uniforme de rayas de Jeter pasaron por taquilla 48,613 cristianos, más invitados especiales, cortesías y patrocinadores.