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Moisés Pascual y La Otra Columna


De la memoria a la certidumbre: Era el año 1982, viernes 17 de septiembre para ser más exactos. El escenario: La Galería de Arte del DEXA de la Universidad de Panamá. Los protagonistas, 12 poetas muy jóvenes entonces, reunidos en torno a una fe que se llamó La Otra Columna, colectivo que pretendió realizar prodigios culturales en el Panamá de entonces: post-Tratados Torrijos-Carter y luego de desaparecido el primero y rumbo a la debacle de esa década. A pesar de las circunstancias, la banda hizo lo suyo por comunicar un discurso estético…

El hecho: un recital poético (“Nuevas voces, nuevos ámbitos”) que trazaba una línea imaginaria entre dos generaciones. En torno al colectivo universitario se vinculó la juventud panameña, los noveles creadores “peinaron” el país con su publicación, sus peñas culturales, recitales poéticos, instalaciones, giras utilizando para tal propósito escenarios insólitos, entonces. “La Otra Columna es el inicio intelectual de una generación que trata de recuperar su conciencia y tomar la ruta definitiva en la búsqueda del fuego”, apuntaba el editorial “En busca del fuego” que alimentaba la sección Piedra sobre piedra (LOC N.° 8, enero 1983).

Esa noche, vuelve a ocurrir en la memoria, cuando el “hado ciego” entrega los galardones “Ricardo Miró”, y le corresponde, como dijera César Young Núñez esa noche, “a la poesía turbadora y, en otros aspectos filosa” de Moisés Pascual por su poemario “Conjugando”.

 

Tan parte de La Otra Columna como de la asociación cultural EL GRUPO y del colectivo cultural “ATABAL”, Pascual es un autor comprometido desde la publicación, en 1975, del poemario “Estas ciudades se han puesto a adorar al sol”, y sucesivamente “Los versos de Alejandra”, 1982; “Proclama del amor en guerra” y “Jugar a la vida”, 1983; Monólogo del náufrago, 2003 y “Traganíquel”, 2004.

Moisés Pascual Pérez se matricula a la cláusula Martiana: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar…” y hacia allá va su conocimiento y su causa. Su verso franco, sin ambages, directo, a veces oda al desencanto, otras veces ariete justiciero. Enternecida creación es su expresión para la infancia. Alejado de la rima melindrosa, del ritmo altisonante, de los acentos clásicos y del “apoteosis verbal” del verso automático, cumple con una ruta de significados con estaciones en la originalidad, en el uso del verso sencillo, sentido, lúdico y lucido.

La poesía tiene al poeta que se merece.

 

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617177
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América