Fue muy gratificante ser testigo del momento en que las notas de nuestro glorioso himno retumbaron por los cuatro costados del “Nido de Pájaros”, 90 mil personas, seguramente, lo escucharon. Y no sólo ellos, sino millones en todo el mundo.
Ha sido muy significativa la entrega de la medalla dorada a Irving Saladino en la noche de Beijing.
El recuerdo quedará para siempre en mi memoria, ver cómo en cámara lenta subían la bandera de Panamá en el podio de los Juegos Olímpicos, compartir con el atleta este momento mágico y recibir de él una muestra de agradecimiento por el apoyo recibido.
Saladino, en son de broma, me puso la medalla, al igual que al amigo Edgardo Vidal, fue un momento especial, los pocos panameños en Beijing, China, somos una sola familia y hemos compartido juntos este gran momento.
Ver cómo la gente se levantó de sus asientos en el Estadio Olímpico rendidos a los pies de Panamá, fue tan indescriptible como emocionante, que será difícil que lo pueda borrar de mi disco duro.
Como periodista, como panameño me siento orgulloso de ser parte de esta linda historia, de este final feliz... soñé con Sudáfrica en el fútbol, pero estoy en China y esto ha sido maravilloso. Es un sueño hecho realidad.