Si la primera vez la pelea entre los plumas mexicanos Erik Morales y Marco Antonio Barrera fue emotiva, la revancha que ambos sostendrán hoy sábado en Las Vegas (Nevada) promete más de lo mismo, pero sazonada aún con mayor animosidad entre los púgiles y su equipo.
Morales (41-0, 31 nocáuts), invicto campeón pluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), defenderá su título contra el peligroso Barrera, el hombre que destruyó el mito del británico Naseem Hamed y le convirtió en un simple boxeador con más publicidad que cualidades pugilísticas.
El primer combate Barrera-Morales se produjo el 19 de febrero del 2000, y aunque ninguno de los contendientes terminó en el encerado, los 12 asaltos que protagonizaron fueron electrizantes, un verdadero clásico mexicano.
Para el tope de hoy se pronostica una batalla similar a la primera, aunque contrario a la vez anterior, ahora Barrera está delante en las apuestas por 2-1.
"Existe mucha confianza en el triunfo porque Marco está en la mejor condición física de su vida. Está mejor incluso que cuando peleó con Hamed. Entrenó fuerte por siete semanas en las montañas de Big Bear (California) y su experiencia lo coloca en el mejor momento de su carrera", expresó a la prensa Ricardo Maldonado, representante del llamado "Barreta" Barrera.
De acuerdo a Maldonado, mientras su pupilo se ve físicamente muy bien, "a Morales se le nota "chupado", como si hubiera entrenado dos veces al día para hacer el peso".
El veredicto dividido del primer combate a favor de Morales dejó a muchos descontentos, sobre todo porque el campeón visitó el suelo en el último asalto, lo cual no pareció impresionar mucho a dos de los jueces que votaron a su favor.
"Ahora será diferente. Marco no dejará dudas de su triunfo, se trata de un pleito de interés mundial, entre dos de los mejores boxeadores mexicanos, y eso es lo que ha generado tanta atención", subrayó Maldonado.
La revancha había sido pactada inicialmente para el 2 de marzo, pero tuvo que ser pospuesta en febrero después que el "Barreta" Barrera (54-3, 39kos) se lastimara una costilla durante una sesión de entrenamiento.
Más allá de la rivalidad deportiva, también el combate se ve matizado por un feroz regionalismo, una animosidad entre los púgiles de la capital mexicana y los del interior.