Los italianos fueron presa ayer de la decepción, la incredulidad, la ira y las lágrimas, mientras tomaban la derrota en la Copa Mundial de fútbol ante Corea del Sur como una bofetada en la cara y culpaban al árbitro ecuatoriano Byron Moreno de su inesperada salida.
"!Múera el árbitro!", grítaron centenares de aficionados congregados en el centro de Roma para ver el partido en una pantalla gigante de televisión.
Frente a la estación ferroviaria de la capital se registraron algunos incidentes cuando algunos hinchas exaltados lanzaron botellas de agua e insultos a un pequeño grupo de sudcoreanos que se habían reunido para celebrar la histórica victoria de su equipo.
"!Ládrones, ladrones, nos robaron el partido", gritaban los italianos a los asustados sudcoreanos antes de que interviniera la policía para restablecer el orden.
Después de ir en ventaja durante la mayor parte del partido, Corea del Sur igualó el marcador 1-1 faltando dos minutos para el final en Daejon, Corea del Sur.
En el tiempo extra, a Italia le expulsaron a un hombre y un gol fue anulado por fuera de juego -ambas cosas denunciadas por los comentaristas italianos- antes de que Corea del Sur anotara el gol de oro, celebrado con júbilo por un estadio repleto de aficionados con camisetas rojas.
"Francamente, eso fue un completo robo", dijo Bruno Pizzul, el comentarista más famoso de Italia, quien narró el encuentro para la televisora estatal RAI desde Corea del Sur. Su ira fue compartida al más alto nivel en Italia.
"El árbitro fue una desgracia, absolutamente escandaloso. Nunca he visto un partido así. Parecía que se sentaron en una mesa y decidieron eliminarnos", dijo el ministro de oficinas públicas de Italia, Franco Frattini.
Los italianos fanáticos por el fútbol paralizaron todas sus actividades para ver el partido. Las calles quedaron vacías y se congregaron multitudes alrededor de las pantallas gigantes de televisión instaladas en las plazas del centro de la ciudad, en bares y oficinas.
Cuando cayó el gol de la victoria coreana, el país quedó mudo. La gente se abrazaba y consolaba, muchos lloraban abiertamente mientras las lágrimas les corrían por las mejillas bajo un sol abrasador.
"Yo esperaba una victoria, el dolor es enorme. No hay justicia en este mundo, especialmente con estos árbitros", dijo Rosalba Petrone, de 26 años, sentada con unos amigos en la gigantesca Piazza del Poppolo de Roma.
El presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, declaró ayer que la selección nacional de fútbol mereció la victoria, aunque fue eliminada por Corea del Sur en octavos de final del Mundial-2002, por el resultado de 2-1, con gol de oro.
El gol de oro para Corea del Sur, y de la muerte para Italia, fue anotado por el "falso hermano" Ahn Jung Hwan, que juega en el Perugia italiano. "Seguí el partido de cabo a rabo y puedo asegurar que es el mejor que disputó Italia en este Mundial", dijo el presidente Caiampi.
"Aunque no soy muy entendido, agregó, llevo siguiendo el fútbol toda la vida y hoy vi en la "squadra" espíritu de equipo, ganas de ganar, organización y corrección". "Todo eso me incita a decir que nuestro equipo mereció la victoria", declaró Ciampi en un comunicado.
"¡Muera el arbitro!" gritaron fanáticos italianos
En el tiempo extra, a Italia le expulsaron a un hombre y le anularon un gol por fuera de juego.