El defensa brasileño Max, de 21 años, murió ayer durante un entrenamiento de su equipo, el Botafogo de Sao Paulo, en el estadio Santa Cruz, del municipio de Riberao Preto. Max cayó al césped cuando corría, informaron médicos del equipo que le asistieron de urgencia en la cancha y ordenaron su traslado al Hospital Ribeirania, donde murió.
La causa de la muerte del jugador aún no fue confirmada, aunque versiones periodísticas recogidas en fuentes extraoficiales indican que Max falleció por un aneurisma cerebral. El médico del Botafogo, Alexandre Veja, que prestó los primeros auxilios al jugador, dijo a periodistas que no sabía precisar qué le había ocurrido.