Cuatro adolescentes murieron ayer cuando más de 1.000 jóvenes se rebelaron para protagonizar uno de los más violentos motines en un reformatorio brasileño, informaron las autoridades.
Dos de los muertos mostraban grandes heridas en la cabeza y es posible que uno de ellos haya sido arrojado desde el techo del centro de detención por otros internos.
Otros dos fueron hallados muertos en el patio central, uno con el cuerpo totalmente carbonizado, informó un congresista que visitó el complejo de seguridad ubicado en el corazón de la ciudad de Sao Paulo.
"No sé decir si hay otros (muertos) adentro", dijo Renato Simoes, integrante de una comisión legislativa de derechos humanos.
Los jóvenes tomaron el control de la Fundación de Bienestar de Menores (Febem) Imigrantes en las últimas horas del domingo, después de enterarse que los guardias planeaban iniciar una huelga hoy martes.
Los internos tomaron a varios guardias como rehenes, incendiaron colchones y fueron filmados por las cámaras de televisión mientras golpeaban a sus colegas.
Tras ser liberados, algunos de los rehenes mostraban heridas graves. Mientras tanto por lo menos dos guardias permanecían en poder de los amotinados, que trataban de impedir que la policía ingresara al instituto. Fuentes de la Febem no pudieron confirmar el saldo de muertos, pero medios noticiosos locales informaron que 24 internos y seis guardias se hallaban entre los heridos.
"Esta es mi vigésima rebelión en dos años y nunca he visto nada igual", dijo el guardia Roberto Brasil a los periodistas.
Decenas de padres, muchos con prismáticos en las manos, se congregaron frente al centro de detención con la esperanza de verificar si sus hijos habían resultado heridos.
"Quiero a mi hijo. Escuchen, quiero a mi hijo", gritaba una mujer a los agentes de la policía. Mario Covas, el gobernador del Estado de Sao Paulo, dijo haber impedido una acción policial por miedo a que cualquier intervención resultara en un baño de sangre.
El motín ocurrió dos meses después de que legisladores y activistas de derechos humanos llamaron la atención sobre los abusos cometidos en la Febem.
Advirtieron que las condiciones en el centro de detención se habían agravado en los últimos meses como resultado d la llegada de más reclusos debido a un aumento de la delincuencia, a su vez ligado al alto índice de desempleo en Brasil.