La mujer, considerada el sexo débil en una época, está acortando las diferencias frente al hombre en el deporte, aunque aún existen dudas de que podrá alcanzarlo en un futuro cercano.
No obstante las diferencias fisiológicas y morfológicas que existen entre ambos sexos, lo cierto es que la mujer está en lucha abierta para igualar el rendimiento de los hombres.
Las atletas de alta competencia, en su carrera por acercarse a las mejores marcas masculinas, enfrentan más de un obstáculo, algunos tan difíciles como las diferencias biológicas.
A pesar de los indudables progresos registrados en el deporte femenino, las mejores marcas en atletismo, natación o ciclismo siguen mostrando diferencias en los resultados que son aproximadamente el 10 por ciento inferior en las mujeres con respecto a los hombres.
“En las últimas décadas, la mujer se ha estado entrenando con mayor empeño, tiene más oportunidades, y con ello se va cerrando la brecha de las diferencias entre los géneros en el rendimiento deportivo”, dijo Marcela Beltrán, médica mexicana con maestría en Medicina del Deporte, quien trabaja en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México.
La situación está cambiando, al analizar las marcas actuales y los estudios realizados sobre diferencias morfofuncionales de género como factores determinantes en el rendimiento deportivo, salta a la luz que no hay una brecha tan grande.
“Se ha visto sobre todo en las olimpiadas, donde la mujer ha ido sobresaliendo poco a poco, y las diferencias cada vez son menores, tienen mayor empeño y mayor entrenamiento va a tener mejores resultados”, dijo Beltrán en una entrevista con Reuters.
“No se sabe si por el hecho de entrenarse mejor va a llegar algún momento en el que la mujer alcance al hombre pero si se cree que estarán muy cercanas”, expresó.
Las características y resultados de estas diferencias dependen del somatotipo, la fisiología y la composición corporal. “Las diferencias no van más allá de las biológicas normales. No hay algo que indique que los hombres son mejores que las mujeres por cuestiones de género”, dijo la médica.
“El somatotipo de la mujer americana promedio en plena madurez se caracteriza por peso y estatura menores que las del hombre, al ser anatómicamente más pequeña la estructura de su cuerpo es más ligera”, expresó Beltrán.
“Las mujeres tienen pelvis más ancha, piernas más cortas, con los músculos convergentes hacia las rodillas, así el fémur pierde verticalidad y los huesos inferiores de las piernas están menos arqueados, esta angulación disminuye la eficacia mecánica al correr”, destacó.
Algunos expertos consideran que las mujeres tienen una mayor predisposición a sufrir lesiones debido a la inestabilidad de la rodilla y a la hiperlaxitud de los ligamentos de la rodilla y del tobillo.
“Las mujeres tienen brazos y piernas más cortos en relación con la altura total del cuerpo, lo que da como resultado que se haga una palanca más corta de los brazos para el movimiento y esto es muy importante en el uso de implementos. También tienen hombros más estrechos y con mayor inclinación”, comentó Beltrán.
La fisiología cardiopulmonar es distinta entre los géneros. El volumen cardíaco de la mujer es menor en un 25 por ciento así como su rendimiento cardíaco (efectividad del bombeo). La caja torácica femenina es más pequeña y con una capacidad pulmonar menor en un 10 por ciento que el hombre.
El hombre tiene una mayor capacidad de transportar oxígeno por cada litro de sangre en un 11 por ciento, además de mayor volumen de sangre circulante, más eritrocitos y hematocrito. La mujer tiene entre 20 a 35 por ciento menos tejido muscular que los hombres. La testosterona en el hombre causa incremento en la masa muscular, ya que incide sobre la formación ósea y en la síntesis proteínica que favorece el desarrollo del tejido muscular y el tejido óseo.