Boxeo de mujeres, la moda. Cada época tiene su moda, preferencias y gustos, ya sea por el uso de prendas de vestir o hábitos determinados, que a la postre no serán más que un objeto del presente archivado en un museo del futuro. En los últimos años se ha desatado una moda, una auténtica fiebre del boxeo, al que han sucumbido no pocas mujeres.
Ahora, algunas mujeres, no parecen tener el deseo por lucir determinada prenda, o como en cierta época tener sobre sus cabezas un sombrero extravagante con plumas de aves exóticas, sino subirse a un ring a darse de trompadas y fajarse como el más pintado de los boxeadores.
En algunos países, entre ellos Panamá, muchas damas han sucumbido a la "fiebre del boxeo", por lo que han optado dejar las cuestiones de cocina y otros oficios para calzarse los guantes y subir a intercambiar golpes en el ring.
El nombre de Cristy Martin resulta familiar por ser la más emblemática exponente del boxeo femenino. Se ha ganado la fama de campeona imbatible que ha hecho besar la lona a más de una oponente.
Recientemente la hija del legendario monarca del peso completo Mohamed Ali, Laila Ali, anunció oficialmente su ingreso al pugilismo profesional. Laila es una preciosa trigueña, a quien nadie se imagina golpeándose con otra rival.
Hildegard Keiser "La Princesa" es una joven señora, casada y con un hijo. Hija de padre dominicano y madre suiza con ascendencia alemana, cuenta con una buena preparación académica, ya que estudió en los colegios Las Esclavas y las Belemitas. En Estados Unidos se licenció con especialidad de nutrición deportiva, cosmetología estética y fisioterapeuta. Tiene un negocio de belleza.
Keiser, de ojos azules y cabello rubio, le encanta escuchar música instrumental, dedicarse a la decoración, las manualidades, le fascina leer y por supuesto compartir con su hijo de siete años. Lo que más le agrada, revela, es comerse una rodaja de piña después de una dura sesión de entrenamientos.
"Me metí al boxeo para sentir emociones fuertes, para hacer ejercicios más duros y de mayor agotamiento físico. El boxeo me gusta, porque es algo que podemos hacer las mujeres tanto o mejor que los hombres y sin perder la femineidad", comenta durante los ratos de descanso en las prácticas del gimnasio de Curundú.
"El hacer un deporte no es sólo para hombres. Aunque es muy rudo, me siento muy femenina al practicarlo. No es el oficio el que cambia el ser mujer. Eso es lo que me agrada del boxeo", enfatiza.
Indica que antes no le gustaba el boxeo: "No tengo a ningún ídolo ni boxeador de preferencia en especial. Admiro a todos los boxeadores, hombres y mujeres por igual por el esfuerzo, por lo que hacen y también la gran fuerza de voluntad de los entrenadores.
Hildegard debe someterse a una agotadora agenda para atender sus múltiples ocupaciones en su papel de madre, esposa y propietaria de su negocio. Además de ello debe atender un apartamento que tiene en la ciudad y su casa en Cerro Viento.
Su jornada de trabajo inicia a las 4:30 de la madrugada. Atiende el negocio en horas de la mañana. A las 12.00 ó 1:00 p.m. va a los entrenamientos en el gimnasio, luego en la tarde atiende su casa y a su pequeño, con quien también practica ejercicios y boxea. También se dedica a los estudios.
Su esposo respeta su determinación de ser a boxeadora. En una ocasión llegó con un golpe en el rostro. El esposo le preguntó y ella le respondió que peleando (haciendo sesiones de guanteo o sparring), él no sabía que ella se había metido a boxeadora.
Como mujer, Hildegard atrae muchas miradas masculinas durante sus prácticas en Curundú. No faltan quienes quieran propasarse o salir con alguna insolencia. Keiser se da respetar como toda una dama. Sin embargo, conversa amenamente con quien se acerca a verla practicar.
El entrenador de Hildegard Keiser, Carlos Agrazal, dice que es una persona muy dedicada, responsable y concentrada en lo que hace. "Me tiene loco preguntándome que cuándo va a pelear. Yo le respondo que cuando esté bien preparada".
Hildegard Keiser no es la única panameña que quiere escribir su nombre en los libros del boxeo. También están Ana Pascal, Nayira Abdul, Lina Chamí, Migdalia Asprilla "La Chichi del Ring" y Migdalia "Peluca" Asprilla. Si las mujeres manejan jumbos, son astronautas y muchas cosas más, por qué no grandes campeonas del boxeo. Hildegard Keiser está segura de lograrlo.