Desde el primer partido que Senegal venció por 1-0 a Francia, seguido por la victoria por 3-2 de Estados Unidos sobre Portugal, el triunfo de Corea del Sur por 2-0 sobre Polonia y el empate 1-1 entre Irlanda y Alemania, el Mundial ha dado varios motivos de conversación por muchos años en su primera semana.
Y aún faltan tres semanas para su conclusión. Los 51 goles conseguidos en 20 partidos representan un promedio de 2,55 goles por encuentro, ligeramente por debajo de los 2,67 goles del Mundial de 1998 y de los 2,71 de 1994.
Hace cuatro años, tras 20 partidos se habían marcado 47 goles que arrojaban un promedio de 2,35 goles por partido e incluso tuvo dos empates sin goles.
Además del triunfo de 3-2 de Nigeria sobre España en Nantes, no hay parámetros para comparar lo que ocurrió este año en el partido inaugural entre Senegal y Francia en Seúl, el cual impuso la tónica de una de las más estimulantes semanas en un Mundial. “Ha habido un comienzo incierto, al cual se ha agregado la emoción de todos, y una de las razones de ello es que no ocurre en Sudamérica o Europa”, dijo el entrenador irlandés, Mick McCarthy.
“Ninguno de los grandes equipos ha tomado ventaja y creo que el torneo está abierto a cualquiera (...) Creo que vamos a ver más sorpresas, al menos en lo que resta de la primera ronda”, agregó.
Irlanda se encuentra entre los equipos que protagonizaron una sorpresa. No ganaron a Alemania en el Grupo E, pero su igualada de último minuto a 1-1 les dejó abierta la puerta en el grupo para buscar su pase a la segunda ronda. Una de ellas no sólo fue la victoria de 3-2 de Estados Unidos sobre Portugal, sino la forma la que ocurrió.
La posibilidad de que Estados Unidos ganara 3-0 a Portugal después de 36 minutos habría sido astronómicamente lejana, pero así se desarrolló el partido.
El encuentro evocó recuerdos del partido entre Corea del Norte y Portugal de 1966, cuando los norcoreanos se adelantaron en el marcador 3-0, para finalmente caer ante sus rivales por 5-3.