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Murga y batucada animaron la clasificación


A ritmo de batucada y al sonar de una murga, el panameño vivió a plenitud la clasificación de la selección nacional Sub-23 a las finales del torneo preolímpico de la Confederación de Fútbol, tras empatar a uno en un cardíaco partido contra Cuba en el estadio Rommel Fernández.
Murga y batucada se alternaban, aunque algunas veces se mezclaban, para transmitir alegría a un pueblo hambriento de victorias de sus seleccionados de fútbol, pero que disfruta cada encuentro de su equipo.
Como ocurrió el pasado domingo contra Honduras en el marco de las eliminatorias mundiales, un sinnúmero de fanáticos se vistieron de rojo para apoyar al "equipo de todos", formando lo que se conoce como la "marea roja", una inmensa cantidad de espectadores vestidos de rojo y aglutinados en las gradas de sol y sombra de un estadio que lleva el nombre del tan recordado jugador panameño, Rommel Fernández.
El encuentro fue complicado y enredado, y por un momento en la mente de todos los panameños presentes se creyó que el viaje a Pennsylvania se esfumaría, pero el delantero Roberto Brown salvó el honor de la patria.
Los caribeños plantearon un juego de marca y anticipación, que dificultaba el control del balón de los jugadores ofensivos locales. Destruida la creación, Cuba se hizo del encuentro y por algunos pasajes parecía que iba a superar la fortaleza de sus rivales.
Pero pudo más la garra y la inspiración, que la marca y la anticipación.
Panamá sacó un provechoso empate que la colocó en Pennsylvania, donde tendrá que medirse a Guatemala y la temible México, en busca de completar la hazaña jamás realizada por selección istmeña alguna, los Juegos Olímpcios de Sydney, Australia.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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