A pocos días de los Juegos de Londres, el tenista británico Andy Murray entró en la pista central del club de Wimbledon con la antorcha olímpica en sus manos y le cedió después la llama a la estadounidense Venus Williams.
Murray, eterno aspirante a hacerse con un campeonato que no gana un británico desde 1936, volvió al escenario donde hace quince días perdió la final frente al suizo Roger Federer.