No se hagan ilusiones. Nada va a cambiar en el año nuevo que entra en un par de días. Ya pueden empezar a hacer sus listas de intenciones. Ya pueden amargarnos a todos la vida con sus mejores deseos para el año que viene. Ya pueden creer que los dioses les van a ser propicios. Pero ¿saben qué? Que son todos ustedes unos pobres ilusos, unos pendejos que cada año tropiezan con la misma piedra. Y ¿saben por qué les digo esto? Pues porque nada cambiará si ustedes hacen todo exactamente igual.
Los dioses no van a mover ni uno solo de sus divinos dedos para ayudarlos. Ellos, como mucho, hacen lo que Crom hacía: dar la fuerza al nacer para que nosotros podamos levantar la espada. Si ustedes se ven rodeados por los lobos y deciden no sacar la espada de su vaina y esperar a que el viejo cascarrabias haga algo para defenderlos de las fauces babeantes, van ustedes de culo y sin frenos, que se dice en mi tierra. Que están bien jodidos, vamos.
Si siguen ustedes enredados en las patas de los caballos de una vida que no les gusta, solo por no tener la valentía de mandarlo todo a la mierda, no culpen a los dioses por no hacer que desaparezcan sus problemas de un plumazo. Si ustedes siguen creyendo que van a quitarse de encima las sesenta libras que tienen en su oronda panza solo con la intención de año nuevo de empezar dieta el dos de enero, sin coserse la bocaza y sin sudar el jamón trotando por la cinta costera, están ustedes muy errados. ¿De verdad creen que los milagros existen?
Si siguen creyendo que ese trabajo de mierda en el que están estancados desde hace siglos va a cambiar, solo porque lo deseen con todas sus fuerzas, son unos ingenuos. Tengan las agallas de lanzarse a la aventura de hacer por una vez en su vida lo que les gusta. Es probable que se den de bruces con la realidad, pero por lo menos morirán luchando, y no como cobardes, escondidos tras las faldas de unos dioses que no van a pelear batallas por ustedes.
Nos duele Panamá, embarrados como estamos en un mar proceloso de mierda corrupta. Pero siguen ustedes votando una y otra vez por los mismos de siempre. Siguen ustedes exigiendo que les den a ustedes más que al resto por su cara bonita y porque todo se lo merecen, que lo saben ustedes, que su mamá se lo decía todos los días cuando eran pequeñitos. Protestan cuando hay que pagar impuestos, y tratan de que alguien a quien conocen les quite la multa que les clavaron por ir a ciento treinta en zona de ochenta, pero les extrañan que el que tiene posibilidad de meter la mano en las arcas de todos, lo haga con fruición. No se confundan también el nuevo año: igual de ladrón es el que roba uno como el que roba mil. No existen eso de ser medio ladrón, igual que no existe lo que estar medio preñada. Si ustedes exigen que les regalen rosca y jamón y creen que eso va a salir del sueldo de los honorables, ustedes son ‘lo que viene siendo’ imbéciles.
Mientras todos sigamos jugando al juego de ‘hago como que no me entero de las cosas mientras pienso que Dios va a resolver todos mis problemas en el 2015’ seguiremos exactamente en el mismo sitio el año que viene. Yo diciéndoles las mismas verdades y ustedes pensando que soy una cínica deslenguada. Y así nos va.