Se cumplió ayer un año de las explosivas declaraciones de Samuel Eto´o. Unas críticas a compañeros, cuerpo técnico, directiva y medios de comunicación que acabaron por marcar un punto de inflexión en la trayectoria del club y del equipo.
Desde entonces, nada ha vuelto a ser igual en el Barcelona. De manera imprevista, Eto´o explotó. Criticó con dureza la indolencia de Ronaldinho, la dejadez de Frank Rijkaard y la guerra entre los partidarios del presidente Joan Laporta y de Sandro Rosell. El vestuario y los despachos del Camp Nou se estremecieron.
Con sus palabras, Eto?o denunció la existencia de un vestuario roto y unos jugadores divididos.
Se había sentido ofendido cuando su entrenador desveló públicamente que se había negado a jugar ante el Racing (salía de una lesión). Los agravios y los egos del vestuario quedaron al descubierto.