Rafael Nadal suele decir que espera estar en condiciones de disputar el título de Wimbledon en tres o cuatro años, cuando se acostumbre a los rebotes y juego de pies que requiere la hierba. ¿Podría suceder antes de lo que él -y nadie- pensaba?
Andre Agassi, su última víctima, quedó impresionado por el dos veces campeón del Abierto de Francia.
Los fanáticos masculinos pudieron disfrutar, además de buenas luchas, de las Divas, pues Jillian Hall y Kristal Marshall protagonizaron un combate, en donde se pudo dejar poco a la imaginación, pues la ropa de ambas tuvo varios percances y tenían que acomodarla de vez en cuando. Ninguno se disgustó. Al final, la ganadora fue Jillian.
Vito, con su estilo extraño de vestirse de mujer, se enfrentó al británico Willian Regal. Al inicio Regal rehuyó el enfrentamiento con Vito, pero al final tuvo que enfrentarse, sin dejar de pasar momentos engorrosos. El italiano ganó la lucha.
Luego vinieron más acrobacias, pues el mexicano Super Crazy y el japonés Funaki, tuvieron una lucha. Patadas voladores, súper planchas y movidas suicidas hacia fuera del ring dominaron el combate, que al final ganó el "Súper Loco", como le coreaban los fans. Como gesto de buen deportista, Crazy regresó al ring para estrechar la mano del japonés y posar para las fotos.
Luego vino una de las luchas estelares, cuando el campeón del Mundo, Rey Mysterio, se enfrentó a "Rey" Booker.
Booker fue presentado por su esposa Sharmell, quien obligó al anunciador Tony Chimmel a alabar a Booker mientras llegaba al ring.
Luego sonó el tema "Booyaka", que anunciaba la entrada de Rey, quien luego de hacer su saludo acostumbrado en las esquinas del ring, bajó y se acercó a la barrera de seguridad para el público, donde se despojó de una visera para regalársela a un niño discapacitado.
Booker T trató de amedrentar a Mysterio, pero éste, armado de un micrófono, le dijo que "king" en español se dice "rey" y que aquí el Rey era él, lo que causó una gran ovación de los fans.
El campeón acabó con el rey del ring 2006 con una combinación de su llave acrobática 619 y una plancha al estilo sapito, para recordar al fallecido Eddie Guerrero, al cual Mysterio, al finalizar el combate rindió tributo, mientras su tema de entrada "Viva la raza" sonaba.
Luego del intermedio de 20 minutos, la WWE siguió su show. Matt Hardy se enfrentó en lucha no titular a Gregory Helms, campeón Crucero de la WWE. Los coros de "eeeeee.. oooooooo", alentados por el mismo Hardy no faltaron para Helms. Al final un "giro del destino" de Hardy acabó con Helms.
Dos luchas más eran esperadas por todos, y es que aún faltaban por salir el panameño Bobby Lashley y la leyenda, el Undertaker.
Y así fue. Bobby Lashley puso su título de Estados Unidos en juego ante el irlandés Fit Finlay, quien desde que entró no paró de ser abucheado.
A diferencia, Lashley que entró ondeando orgullosamente una bandera panameña, recibió aplausos de pie.
Finlay quiso ganar con trampa, primero fingiendo una lesión que preocupó a Lashley a tal punto, que apartó las cuerdas del ring para permitir el paso de los paramédicos que asistieron a Finlay. Pero cuando ya se lo llevaban, el irlandés demostró que todo era falso, dándole una patada a Lashley, que lo envió fuera del ring aparatosamente.
Lashley no se dejó y comenzó la masacre, hasta que William Regal volvió al ring para meterse con el campeón, incluso, trató de darle con una silla.
Al final, Lashley ganó la lucha luego de deshacerse de regal y aplicarle una lanza humana a Finlay.
Y la lucha estelar llegó, cuando la leyenda, el Undertaker se enfrentó en lucha de desventaja a Mark Henry y al Gran Khalí.
Undertaker entró al ring con su acostumbrada luz azul para darle el toque tenebroso al asunto, ante la mirada de sus contrincantes.
El enterrador supo superar la desventaja que llegó a ser de 3, puesto que Daivari, el manager de Khalí se entrometió varias veces en la pelea.
El dúo de rudos tuvo el dominio por unos minutos hasta que el hombre muerto pudo recuperarse, para acabar con ambos.
Al final, Undertaker observó a los fans, luego bajó del ring, se quitó sus guantes protectores y se los regaló a dos afortunados fanáticos, uno de ellos Carlos Javier Campos de 13 años, quien dijo que guarará ese preciado souvenir de este show, un sueño vivido para quienes disfrutan de la acción de la lucha libre.