Hace unos días atrás, me alegró demasiado el hecho de ver a los panameños festejando nuestro primer título internacional en fútbol, el que se llevó la Selección Nacional en la X Copa de Naciones de la UNCAF. También me llenó de mucha alegría ver el Kenny Serracín y el Estadio Nacional abarrotado de fanáticos en esos partidos de la serie final entre Los Santos y Chiriquí, por el Campeonato Juvenil de Béisbol, en la que cada panameño gritó y animó a su equipo favorito. Fue entonces cuando pensé en que muchas veces los reconocimientos y homenajes a nuestros atletas panameños tan sólo son por temporadas o por un corto período de tiempo, ya que en la mayoría de las ocasiones, las dirigencias deportivas y, sobre todo, "la fanaticada panameña" se vuelve un tanto ingrata y olvidadiza, de aquellos deportistas que en algún momento entregaron "todo", para darle gloria a nuestro país y, por ende, al deporte nacional. A causa de esto, muchos tienen que salir del país para buscar oportunidades, y mejores reconocimientos, tanto en muestras de gratitud de la gente como en remuneración económica. Sin ser pesimista, esto me parece que es una cuestión de cultura panameña, ya que a los artistas también les sucede, porque preferimos aquello que viene de afuera y menospreciamos al producto 100% nacional.
Por eso, exhorto al pueblo panameño y al Gobierno a que le sigan la pista a los atletas, que sepan darles "reconocimiento", en el momento justo, porque no sólo se puede vivir de los triunfos, hay que estar con ellos en todo momento.