El sueño amarillo no se cumplirá en 2016. El colombiano Nairo Quintana, que ha hecho de ese eslogan su lema de la campaña para ganar el Tour de Francia, se resignó ayer ante el dominio del británico Chris Froome.
Impotente, el ciclista de Movistar tuvo que reconocer que el primer escalón del podium de París queda todavía demasiado alto y que el sueño amarillo no es un objetivo a corto plazo si no la labor de una vida.
"Quedan muchos años. Tengo 26 y tengo gente por delante mía con más experiencia. Me quedan muchos años para seguir luchando por el sueño amarillo", aseguró tras acabar descolgado la décima séptima etapa, la primera de los Alpes.