Los encuentros y desencuentros, relacionados con las necesidades educativas y culturales no son ni serán nunca “harina de otro costal”. Se trata de la harina nuestra y del costal que entre todos debemos cargar. Aún con los exiguos presupuestos destinados a estas causas fundamentales la patria cultural se mueve, avanza identificada con una respuesta que es casi un estribillo: hasta lograr un mejor país para todos.
En esa dirección empresas e instituciones han empeñado recursos y proyectos dirigidos a proponer iniciativas que contribuyan, con ese “grano de arena” en nuestro caso de harina, para hacer el pan de la patria que, ahora sí, somos todos.
En esta ocasión, y nobleza obliga, la levadura la a dispuesto la Universidad Tecnológica de Panamá y el polvo de hornear la empresa SUCASA. Pues esta unión de voluntades hace posible el Premio Nacional de Cuento “José María Sánchez”, cuya versión para 2009 correspondió a Fernando Penna Rodríguez por su cuentario “De todos en mi familia”; acompañado, en las menciones honrosas por Marco Ponce con su libro “Entonces percibo el silencio” y Mariafeli Domínguez con su cuaderno “Alrededor del fuego”.
Adicional, la UTP, fiel a su compromiso como “punto nacional de cultura” entregará a la comunidad de lectores la novela NAPASTO, de Basilio Dobras, obra merecedora del Premio Centroamericano de Literatura “Rogelio Sinán” 2009 que, según el jurado, “tiene como argumento el tema inédito de los inmigrantes y su proceso de asimilación a la nacionalidad panameña, junto al desarraigo esencial de su aventura vital”.
Ambas actividades, la presentación de la obra, así como la entrega de los premios se realizará el próximo miércoles 28 de octubre, a las 6:00 p.m. en el edificio de postgrado de la Universidad Tecnológica de Panamá. Entrada libre.
Se trata entonces de asistir, continuo con mi parábola de panadero, a la distribución de estos nuevos panes que nutren y nutrirán “la flor panameña” de la cultura y que reclamarán espacio en las decenas de círculos de lectores que florecen por todas partes, en el Café docente de APALEC, en los ambiciosos programas que se empeña, dos años más tarde, en realizar los amigos del Foro Nacional de Lectura, y en la lectura individual de cada uno.
Que cada cual haga con su costal de harina la variedad de productos que permite el grano: postres o simplemente pan. Lo bueno es saber que tenemos “pan para mayo”.