Los carteles de la droga utilizan a indígenas para trabajar su producción de marihuana en el estado mexicano de Baja California, fronterizo con Estados Unidos, denunció el director del Centro Binacional de Derechos Humanos (CBDH), Víctor Clark Alfaro.
"La marginación y el abandono en que han vivido los grupos indígenas del estado los ha obligado a involucrarse en actividades del narcotráfico", aseguró Clark, un antropólogo especialista en las etnias de Baja California, en el noroeste del país.
Clark afirmó que de los cinco grupos étnicos de Baja California, -kumiais, cucapá, paipai, cochimíes y kiliwas-, se ha descubierto que miembros de tres de ellos se han involucrado en la cosecha de enervantes "desde la década de los años 80.
Recordó que en septiembre de 1998 la policía judicial del estado descubrió que en la comunidad del Valle de la Trinidad se llevaban a cabo descargas de droga de avionetas dentro de la zona ocupada por la tribu kiliwa.
El descubrimiento de los nexos del narcotráfico coincidió con la masacre de 19 personas de la etnia kiliwa en un rancho del poblado El Sauzal, municipio de Ensenada, unos 2.300 kilómetros al noroeste de la capital mexicana.
El jefe de la familia Fermín Castro Ramírez estaba involucrado con la recolección de droga y su asesinato se debió a una venganza por haber robado un cargamento, según las primeras investigaciones judiciales.
Se comprobó entonces que indígenas kiliwa participan con bandas de narcotraficantes en la cosecha y venta de enervantes.
El director del Centro Binacional de Derechos Humanos señaló que los indígenas trabajan con los narcotraficantes a "medias", es decir, ellos ponen las tierras y la mano de obra y los traficantes la semilla y el fertilizante.
"Se supone que los narcotraficantes al vender la droga entregan la mitad de las ganancias a los indígenas, aunque estamos seguros de que los primeros siempre tienen la mayor ganancia", afirmó Víctor Clark.
El especialista advirtió que el problema se torna mucho más grave ahora, ya que muchos de los indígenas se han iniciado en el consumo de drogas, "algo que no acostumbraban hacer y que ha provocado la desintegración de las comunidades", dijo Clark Alfaro.
El director del CBDH aseguró que los enfrentamientos registrados recientemente en la zona de los kiliwa "son resultado de la peligrosa lucha para asumir el control en el lugar, ya que Fermín Castro Ramírez era el que ponía las reglas en la región.
El gobernador de Baja California Norte, Alejandro González Alcocer, dijo estar preocupado por el aumento de asesinatos en el Valle de la Trinidad, relacionados con rencillas entre narcotraficantes.
"Desde hace tiempo nos dimos cuenta de que los narcotraficantes han estado utilizando a los indígenas y en particular a los kiliwas en la producción de enervantes", señaló el funcionario mexicano.
González Alcocer informó de que al comprobar esta ilícita relación su gobierno solicitó el apoyo de la Procuraduría General de la República (PGR) para controlar la zona y erradicar la actividad.
La Procuraduría General de Justicia del Estados (PGJE) ya inició una investigación en contra de varios ex funcionarios judiciales y policías que a cambio de dinero brindan protección a narcotraficantes e indígenas.
Como resultado de esa indagación, la PGJE descubrió que un grupo de policías robó un cargamento de 600 kilogramos de marihuana y cobró 50.000 dólares para dejar en libertad a varios narcotraficantes detenidos.