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Necesidadde una crítica literaria verdadera

Si de verdad deseamos que nuestra literatura siga creciendo, necesitamos una crítica literaria permanente que no se contente con encomiar o reprobar sin los verdaderos fundamentos para hacerlo.


La Crítica Literaria ??" se ha dicho muchas veces - es un puente entre el autor y el lector, pero más allá de ser una tentativa por tratar de dar ciertas explicaciones sobre una obra literaria determinada para allanar el camino del lector, no debemos pasar de vista que es una tarea desarrollada a partir de una lectura personal, subjetiva.

Varias escuelas desde finales del siglo XIX intentaron darle el rango de ciencia, desconociendo un tanto la realidad artística del objeto de estudio. Quizás por ello, sus postulados fueron rápidamente refutados. Si bien existen unas pautas metodológicas y unos principios más o menos aceptados sobre las bondades y virtudes de las obras literarias - lo que no está exento de relatividad ??" existe en la Crítica Literaria verdadera un componente profundamente particular que hace de esta tarea un acto de interpretación individual, que puede argumentarse, pero con ciertas limitaciones, porque a diferencia de la obra de ficción de la cual procede (cuando así sea el caso), los elementos imaginativos y arbitrarios gozan de menores posibilidades de existencia.

Tan fundamental como eso, también es que la Crítica Literaria es un puente entre el autor y la recepción de la obra, que debe servirle al escritor como una especie de espejo que le permita identificar aciertos y errores, con la única finalidad de mejorar su tarea de creador literario.

 

No será, por lo tanto, objetivo de la verdadera Crítica Literaria, encargarse de destruir la falsa fama, el inmerecido prestigio en sí, ni ensalzar o enaltecer obras y trayectorias per sé. Así como el escritor tiene que ser obligatoriamente honesto consigo mismo y con su contexto, igualmente tiene que serlo el crítico, y su responsabilidad no puede ampararse en amiguismos, conveniencias, divergencias ni intereses creados.

De tal manera, la Crítica Literaria puede resultar una tarea ingrata y problemática. En un país como el nuestro, en el que las argumentaciones de toda índole casi siempre terminan tomándose como ofensas a título personal, poco valor tendría la crítica si su única misión fuera la de atizar desavenencias, rivalidades y mezquindades entre colegas, pero igualmente poco valor tendría si callara o cerrara sus ojos ante la falta evidente de calidad literaria de las obras (sin olvidar, claro está, lo vulnerable de un concepto como calidad literaria).

Por todo esto, quienes se arriesguen a la tarea de estudiar la creación de los otros, con lo que ello implica (inmiscuirse en ciertas intimidades, zonas oscuras, motivaciones, personalidad, aspiraciones, perfil ético y estético) deben contar con la mayor preparación posible, metodológicamente hablando; con el acervo de los más elementales principios teóricos; con el más sólido conocimiento de la tradición cultural, y ??" sobre todo- con la sensibilidad artística en su más alto nivel; máxime que esta tarea ha de desarrollarse desprovista de certezas y cánones porque en la Crítica Literaria verdadera, como en la vida misma, lo importante de las verdades es qué tan fuertes pueden llegar a ser, y no necesariamente cuánta gente las crea.

 

La Literatura Panameña goza de un estado saludable, pero seguimos careciendo de una crítica sistemática más allá de esfuerzos aislados. La figura del crítico, tachado de sabiondo y resentido; unas veces temido, otras, adulado, en muchos países, apenas si existe en Panamá con el peso y la fuerza que en esas otras latitudes. A pesar de ello, son innegables los aportes que varios críticos han hecho a lo largo de nuestra historia. Valga de ejemplo la polémica voz de Roque Javier Laurenza y su feroz ataque a la generación republicana. ¡Cuánta verdad dijo Laurenza entonces, pero cuánta calló!

En un artículo publicado a principios de los 90 por don José Guillermo Ros-Zanet, sobre la ontología y deontología de la literatura panameña y el papel de la crítica, el poeta y académico sostenía con preclara sabiduría el valor de la crítica literaria panameña en el conglomerado de la Literatura Nacional.

Si de verdad deseamos que nuestra literatura siga creciendo (y el crecimiento debe entenderse en una esfera mayor que la de la publicación de libros a nivel nacional, con parámetros como publicaciones en el extranjero, participación en concursos internacionales, logros en dichos certámenes, promoción de la literatura nuestra en foros y círculos de lectores de países en los que la industria del libro se ha desarrollado plenamente) necesitamos una crítica literaria permanente que no se contente con encomiar o reprobar sin los verdaderos fundamentos para hacerlo.

 

Esta crítica irá preparando su propio terreno para germinar en un medio que le puede ser hostil, no por la normal resistencia a la crítica, sino por considerarla elemento extraño al quehacer artístico nacional, sobre todo cuando la crítica sea adversa, que es la que a final de cuentas crea fricciones.

Existía una máxima que decía que la peor de las críticas es el silencio. Que ante un mal libro, mejor era apartar la vista hacia otra dirección. Siento que ha perdido validez ante la gran cantidad de libros que se publican hoy. El tiempo no es suficiente para abarcar en su amplitud el conjunto de una literatura o momento y son muchos los autores ante los cuales la crítica literaria guarda silencio y la causa no es únicamente la falta de calidad; por otro lado, un crítico verdadero cargará con parte de esa falta de calidad de sus coetáneos si su arma principal fuera el silencio.

A la crítica literaria hay que dedicarse con igual entrega y empeño que al resto de la literatura, sin esperar los resultados y recompensas de las otras creaciones. Salpicado un tanto de un maniqueísmo funcional y encerrado en la cifra intelectualista de la interpretación y la valoración argumentativa, la obra del crítico ha de ser iluminante sobre la obra que estudia y sobre sí misma; una especie de metalenguaje que salve los escollos que denuncia sin alcanzar nunca las virtudes que preconiza.


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345532
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América