El Primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusó ayer al presidente palestino, Yasser Arafat, de querer favorecer la victoria del candidato laborista Ehud Barak a las elecciones israelíes del 17 de mayo.
"Yasser Arafat desea un gobierno dirigido por Barak que le cederá en todo, pero el pueblo israelí quiere un gobierno fuerte, que se enfrente a Arafat y
noretroceda", añadió el Primer ministro de derecha saliente. Netanyahu afirmó igualmente que el presidente palestino presionaba sobre el primer árabe candidato al cargo de Primer ministro, Azmi Bechara, para que retire su candidatura. "Es una escandalosa injerencia en los asuntos internos israelíes",
proclamó el Primer ministro. Según una parte de los comentaristas, la candidatura de Bechara podría desfavorecer a Barak, quien espera obtener la mayoría de los votos de los árabes israelíes.
La comunidad palestina de Israel, que cuenta con un millón de personas, representa el 18% de la población del país, pero su peso electoral es menor (aproximadamente 15%) ya que en promedio es más joven que la población judía.
Bechara, quien se lanzó a la campaña el mes pasado, desmintió categóricamente que Arafat haya intentado convencerlo de que se retirara.
El 17 de mayo, los israelíes elegirán sus 120 diputados al parlamento mediante el sistema de la proporcional. Al mismo tiempo serán llamados a escoger su próximo Primer ministro, pero para este escrutinio será necesario, sin duda, una segunda vuelta el 1 de junio.