El delantero Neymar, jugador del Barcelona, admitió ayer que está ansioso por poder integrar la selección de Brasil que el jueves visitará a la de Francia en un amistoso en el Stade de France, el mismo en el que los brasileños perdieron la final del Mundial de 1998 ante los franceses.
Me gusta jugar partidos así: dos grandes selecciones, un estadio lleno y en la casa del adversario, dijo el capitán de la selección brasileña en declaraciones que concedió ayer a su llegada a París.
Para el delantero brasileño, que espera un clásico mundial, pese a tratarse de un amistoso, será un partidazo, pero no tiene nada que ver con la final de 1998. Esta historia ya fue superada. Brasil es cinco veces campeón mundial.