Deportes

Neymar y la génesis de una joya


La emoción involucrada en el día a día de quien trabaja con el fútbol es tan grande que es extremadamente complicado convivir con ella.

Al contrario de otras profesiones que valoran la calidad de forma regular y progresiva, y para esto exigen un tiempo mínimo para la demostración de la capacidad de un individuo, en este deporte la valoración puede ocurrir ya en los primeros días, provocando una brutal transformación en la vida de este profesional que puede dormir desconocido y despertar endiosado.

Y es aquí que entra la historia del muchacho Neymar, que ya es tratado como un “crack” consagrado cuando todavía usa pañales. Sus gestos son de quien tiene afinidad con la pelota, aunque ella le conozca hace muy poco tiempo.

 

El muchacho de pocos años tendrá, como siempre, que escurrirse por las tibias maldicientes de los bárbaros zagueros -peligrosamente más experimentados-, soportar la irracionalidad y la virtualidad del nuevo mundo, asimilar grandes pruebas y también limitar gigantescos estímulos. Asumiendo la camiseta 11 de titular, ya comienza a convivir con las incoherencias de la nueva vida, pero el hecho de tener tiempo para asimilar el torbellino de estos últimos pocos años, le garantiza una posibilidad sin par de madurar.

Su poca edad no deberá ser un impedimento para este desafío y sí un impulso para los caminos que andará.

De cualquier manera, intenté imaginarlo antes de su primer juego en la Copa América. Rostro de niño observando el horizonte distante sin perder de vista los objetivos trazados. Se sabe allí lo que pasaba por aquella cabeza.

 

¿Qué sensaciones podrían estar corriendo por aquellas arterias plenas de hormonas en absurdas concentraciones? Allí, en la soledad del pensamiento, podía darse cuenta de que muchas cosas todavía estarían por venir.


fecha edicion
old id
703814
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América