A pesar de que en el entorno hípico pululan una variedad de asuntos que merecen la atención general, no cabe la menor duda de que en las próximas veinticuatro horas será la Comisión Nacional de Carreras y sus tres miembros, quienes estarán en el ojo de la tormenta.
Y no es para menos, toda vez que en su sesión ordinaria de mañana tendrán como invitados de lujo a los integrantes del siempre discutido Cuerpo de Comisarios, así como a los entrenadores de dos yeguas, cuyos jinetes fueron suspendidos por no haber realizado el esfuerzo suficiente para buscar mejor colocación en una carrera que, precisamente hoy, cumple su novenario.
A propósito de novenario, debemos establecer que en esa primera carrera del sábado 20 de septiembre no murió ningún ser humano, pero la credibilidad de las carreras quedó mortalmente herida y mañana, comisarios y comisionados, entrarán con ella al quirófano. Ojalá puedan salvarle la vida.
Los jinetes Camilo Pitty y Abdiel Jaén, que montaron a Paquita y Black Thunder, respectivamente, fueron suspendidos por los comisarios con doce reuniones cada uno (aproximadamente un mes) por monta negligente.
En otras palabras, los comisarios opinaron que tanto Pitty como Jaén tuvieron "actuaciones claramente contradictorias o de maliciosa conducción", según lo dispuesto en el artículo 252 del reglamento de carreras.
Tras interponer las apelaciones respectivas, el caso llegó a la Comisión Nacional de Carreras, la cual decidió la semana pasada dejar las sanciones en suspenso hasta escuchar mañana martes a los Comisarios y captar la opinión de los dos entrenadores responsables para que le tiren un salvavidas a estos látigos o, en el peor de los casos, terminen de hundirlos.
No vamos a juzgar a ninguno de los jinetes involucrados y muchos menos nos interesa asumir su defensa, lo que esperamos de la sesión de mañana es que se tome una decisión coherente.
Reducir la suspensión sería tanto injusto para los jinetes, como para los apostadores que supuestamente fueron burlados por la negligencia de estos. En el extremo opuesto si la ampliación de la investigación no arrojara suficientes evidencias para sustentar el castigo, entonces habría que hacerle honor a la justicia y absolver sin remordimientos a los implicados.
Sería una bellaquería que dispongan modificar la decisión de los comisarios reduciendo el castigo a la mitad o tres cuartas partes. Se trata del viejo dilema: ser o ser.
O son completamente culpables o completamente inocentes. No hay términos medios...!
A su llegada a Panamá, Durán se mostró muy agradecido del Gobierno de los Estados Unidos, pero muy resentido con Panamá.
Durán es Durán y se merece la pensión de 300 o mil balboas, el título de Embajador deportivo, sus cinturones y sobre todo el cariño y la ayuda del pueblo panameño.