Nicaragua sufrió en exceso ante la débil República Checa, a la que venció 1-0 para mantener el invicto en la Copa Mundial de béisbol.
De manera sorpresiva, el lanzador Pael Budsky maniató a los nicaragüenses que dirige el cubano Jorge Fuentes y pisaron la segunda base por primera vez hasta la cuarta entrada, cuando Aníbal Vega decidió el encuentro con un cuadrangular.